El sector de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que se había unificado en torno de la candidatura al Rectorado de Atilio Alterini mostró ayer señales, si no de desunión, al menos de estrategias divergentes.
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Aunque el núcleo de siete facultades afines seguramente consensuará un candidato y un calendario de salida a la crisis, forzado más por el espanto a la izquierda que por coincidencias profundas, lo cierto es que ahora surgen varios postulantes, y ni siquiera hay acuerdo sobre si corresponde elegir primero al vicerrector o al rector.
Entre los nombres que se deslizan vuelve a aparecer el del ex decano de Veterinaria, Aníbal Franco -afín al gobierno nacional-, o el del titular de Farmacia, Alberto Boveris. Ambos se declaran dispuestos a escuchar ofertas, pero los apoyos no se dejan ver, al menos por ahora.
Hacia donde sí se dirigen casi todas las miradas agrias del grupo alterinista es hacia el rector interino y decano de Medicina, Alfredo Buzzi. A él y a los consejeros de Medicina les reprochan que la « imparcialidad» esgrimida fue funcional al reclamo de la izquierda de forzar la renuncia de Alterini.
Algo de eso se dejó escuchar ayer en una reunión en la Facultad de Odontología que buscó ser reservada. Allí asistieron Alterini y los decanos afines, más otros consejeros y el titular del gremio no docente, Jorge Anró, a quien la izquierda acusa de organizar patotas en su contra.
Gran parte de los asistentes al cónclave de Odontología se había enterado por teléfono en la noche del martes de la decisión de Alterini de bajarse de la candidatura. Aunque en la última semana había consejeros que apelaban a que «el doctor es una persona razonable» para declinar su postulación, el momento de la decisión tomó a varios por sorpresa.
El decano de Derecho, que se mostró conmovido por el apoyo brindado por unas tres mil personas frente al Rectorado, comunicó su determinación a un grupo de íntimos en un bar de un hotel en la noche del martes. Tanto hermetismo, y la sensación de que los decanos, victimizados, estaban asumiendo demasiado protagonismo, causaron heridas en los consejeros graduados y estudiantes.
Tantas, que ayer faltaron sin aviso a la cumbre en Barrio Norte.
Como contraparte, algunos decanos resaltaban la presencia en «odonto» del vicedecano de Medicina, Ricardo Gelpi, a cuya facultad creían recuperada para el bloque. Esa presencia, precisamente, disparó la ausencia de consejeros de otras casas académicas. Gelpi escuchó los reclamos de los decanos, casi exigencias, de que su jefe Buzzi convoque a la fuerza pública a las reuniones por venir, de manera que se impida el ingreso de los militantes de izquierda.
Buzzi en los hechos, y el decano de Agronomía, Lorenzo Basso, coincidieron en el último lapso con la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) en la estrategia de avanzar en la reforma del estatuto universitario para derivar luego en la asamblea que debe elegir al rector.
En tanto, los decanos de izquierda que postulan al científico Alberto Kornblitt remarcaban ayer la unidad de ese bloque y la contrastaban con las grietas del grupo mayoritario.
Satisfecho con la renuncia de Alterini, Hugo Trinchero, titular de Filosofía, expresó a este diario que la dimisión «es una noticia saludable, era una candidatura muy cuestionada por organismos de derechos humanos». El agrónomo Basso, que postula con su facultad al ex decano Fernando Vilella, ayer dijo a este diario que no descarta pactos con los decanos de izquierda (Sociales, Exactas, Arquitectura y Filosofía), opción que consideró «muy positiva».
Los partidos Obrero, Comunista Revolucionario y Movimiento Socialista de los Trabajadores, que dominan la FUBA, es sabido que ven en este escenario una ocasión para cambios de fondo. «Si reemplazan a un nombre por otro la situación va a ser exactamente igual que en las otras cuatro asambleas», advirtió María Damasseno, copresidenta del gremio estudiantil.
¿Cuál es el calendario a seguir?
-El Rectorado que dirige Buzzi acordó con los decanos la convocatoria para el viernes a comisiones, que deben dar despacho a tareas atrasadas, como resolución de concursos, convocatoria de cursos de posgrado, análisis de presupuesto y nombramientos de docentes.
-Alterini sostiene que el mandato de Buzzi vence a comienzos de junio, y que antes de esa fecha debe ser designado otro rector en asamblea. Si no fuera posible, el Consejo Superior debe elegir al vicerrector. El sector reclama convocatoria al Consejo para el 31 de mayo.
-Otros, como el titular de Ciencias Económicas, Alberto Barbieri -otro candidato en danza, también peronista-, admiten que el interinato de Buzzi podría continuar hasta la realización de la asamblea convocada por el Consejo. Esta postura es compartida por el propio Buzzi, los titulares de izquierda y el decano centrista de Agronomía.
En cualquier escenario, si la izquierda logra bloquear las reuniones, la zozobra se prolongará. ¿Optimismo? «Espero que la Universidad demuestre que puede alcanzar un debate más elaborado que el de un club de barrio», confesó ayer Alterini.
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