Juan Carlos Blumberg apareció en la
mañana de ayer en la parroquia
de Villa Luro, en Capital Federal,
donde Jorge Bergoglio dio una misa en
celebración del día del santo de
las embarazadas como parte de la
campaña de la Iglesia Católica
contra el aborto.
Juan Carlos Blumberg se hizo tiempo ayer para acompañar la misa que celebró el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, por el día de San Ramón Nonato, patrono de los no nacidos y de las embarazadas. Esa celebración la anota el primado de la Argentina en la campaña de su Iglesia contra los proyectos y decisiones judiciales pro aborto que se han sucedido en los últimos meses.
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Blumberg, por su lado, ha rechazado en público los proyectos de despenalización del aborto e incluso el año pasado fue portador de un mensaje de Néstor Kirchner al papa Benedicto XVI según el cual el Presidente se declara antiabortista.
Blumberg se hizo presente en la parroquia de San Ramón Nonato y se limitó a participar de la celebración que, curiosamente, fue transmitida en directo por las cadenas TN y Crónica TV.
Día difícil
«El reclamo es válido y no puede ser desoído por las autoridades», dijeron voceros de Bergoglio cuando les consultaron sobre la marcha de la tarde en Plaza de Mayo.
Al término de la misa en el santuario del barrio porteño de Villa Luro, Blumberg explicó que fue a «celebrar al patrono de la vida porque lo necesitaba. Es un día muy difícil para mí. Vine a rezar y hoy en la marcha, con la vela, vamos a simbolizar la vida», dijo emocionado.
En su homilía Bergoglio hizo un fuerte llamado a « optar por la vida» y «cuidar la vida siempre», al tiempo que pidió que «no se descuide al prójimo». Luego de que durante semanas estuviera en el tapete la cuestión del aborto, el cardenal no hizo una referencia directa a este tema, aunque reiteró la necesidad de «cuidar al prójimo» y «cuidar la vida».
Parábola
También hizo alusión a la lectura del Evangelio que se había escuchado instantes antes y que rememoraba la parábola del buen samaritano, aquel que se detenía a ayudar a un hombre que había sido asaltado y abandonado. «Tenemos que cuidar al prójimo, protegerlo. Ser custodios del prójimo. Por eso le pedimos al Señor que nos abra el corazón», dijo el prelado.
Luego, remarcó: «Hay que optar por la vida. Cuidar la vida siempre. Ser mensajeros de la vida es cuidarla».
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