El número 1 de Techint acusado de asociación ilícita. Versión edulcorada de pagos por SIDOR desmentida por Uberti. Impacto en Círculo Rojo y preocupación oficial. Oficina de Mindlin en los recorridos del chofer.
áxima no escrita suele ser regla de oro en las causas que instruye el magistrado, ahora a cargo del expediente de los cuadernos del exchofer de Planificación Federal. En este caso, el impacto es sobre la médula del denominado Círculo Rojo y se hizo sentir: llamó como acusados de integrar una asociación ilícita destinada al pago de sobornos a cambio de obra pública al N° 1 del Grupo Techint, Paolo Rocca y al dueño de Pampa Energía -y uno de los empresarios dilectos de Mauricio Macri-, Marcelo Mindlin. La cita será para el 16 y 17 de octubre y surge, como adelantó Ámbito Financiero, de la activación de la segunda fase de la causa cuadernos en los tribunales de Comodoro Py. Nuevos elementos surgidos de la investigación y ya no sólo los escritos reconocidos por Oscar Centeno dispararon las convocatorias, deslizaron fuentes judiciales. Tampoco fueron las protestas del tándem de fiscales Carlos Stornelli y Carlos Rívolo en su apelación ante la Cámara Federal que exhortaron a explorar en profundidad los dichos de los arrepentidos. El Gobierno reaccionó con preocupación (creciente) ante la admisión silenciosa de que no controlan los efectos colaterales de la causa, algo que en megainvestigaciones de este calibre, les permitiría (al menos) hacer pronósticos.
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Bonadio asumió riesgos. Dio un paso mucho más audaz luego de haber procesado a Luis Betnaza, N°2 de Techint y haber dictado la falta de mérito para uno de los gerentes del grupo, Héctor Zavaleta que había sido detenido a los comienzos de la causa, y quien habría entregado montos de dinero al exfuncionario Roberto Baratta. Betnaza había admitido pagos disfrazados de una cuestión humanitaria para salvaguardar al personal que se desempeñaba en Sidor, en tratativas por el valor de la nacionalización por parte del gobierno de Hugo Chávez. Sin embargo, la versión de Techint fue puesta en crisis por el "arrepentido" Claudio Uberti, quien acusó a Betnaza de haberle realizado pagos previos que tenían como objetivo estar en gracia con Néstor Kirchner. Cuando Rocca hizo una extraña autocrítica en el congreso de AEA ante cientos de empresarios y asegurando que no formó parte del "club de la coima", con relación a la obra pública, en tribunales especularon sobre una inminente presentación judicial. Alimentaron desde el mismo juzgado esas especulaciones, dejándolas correr con versiones propias.
Rocca está en la mira de la justicia italiana que investiga triangulación de pagos y sobornos vía Suiza en Brasil y que requirieron sin éxito que la justicia argentina les permita indagarlo. Cuando comenzó el caso de los cuadernos, solicitaron tener acceso a todos los hallazgos referidos a Rocca, Betnaza y Zabaleta, uno de los hombres clave en la estructura investigada por la fiscalía de Milán. Mindlin, además de continuador de IECSA, la empresa de Ángelo Calcaterra (procesado como miembro de la asociación ilícita) registra una de las supuestas paradas de Centeno escritas en los cuadernos en una de sus oficinas. Hasta ahora, había esquivado cualquier mención de los arrepentidos y de aparecer como otro de los empresarios vinculados al circuito de cartelización. Su cercanía con la familia presidencial lo pone como vértice de una línea de empresarios afines a Cambiemos y muestra la onda expansiva del expediente judicial que irá sumando llamandos a empresarios de manera selectiva, con dos nombres que aparecían agregados a la segunda tanda de indagados. Anoche, no pocos trazaban una relación entre el cimbronazo de los llamados y el cambio de autoridades en la Corte Suprema de Justicia.
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