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1 de noviembre 2007 - 00:00

Buscan impugnar interna simulada

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El peronismo porteño, del ala oficialista, concluyó ayer uno de los pasos previstos para convocar a internas partidarias, un simulacro tal vez de elección de autoridades en el PJ que preside hoy Alberto Fernández.

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Sin embargo, a cuenta del resultado electoral en el distrito, los heridos del kirchnerismo que animaron diversas candidaturas -como la de Alberto Rodríguez Saá, que se colocó con 8 puntos en la grilla porteña- otra vez más intentarán dar pelea, pero judicial. Al menos, creen, será un tropiezo para Fernández, sobre quien algunos sectores dentro del propio gobierno le vuelven a anotar los resultados errados en el distrito que maneja.

«A Daniel Filmus le dicen Palermo, porque perdió tres penales seguidos», es la chanza por estas horas dentro del mismo PJ Capital, aludiendo a las derrotas de junio y la reciente del domingo pasado.

Ayer el PJ terminaba de recibir fichas de afiliación, y el próximo 16 deben inscribirse las listas para la interna.

Fernández dice que ya no quiere ser el presidente del partido, cuyo vice es Filmus, y ha dejado paso a que se armen dos listas, de propios. Una la pilotean por la candidatura del superintendente de Salud, Héctor Capacciolli, y la otra la promueve el titular del Suther ( porteros), Víctor Santa María, como sponsor del legislador porteño Juan Manuel Olmos. Todos le hacen la venia al jefe de Gabinete, en caso de que quiera continuar al frente del sello PJ, donde esos porteños no viven en una «isla» gorila como cree del resto de sus vecinos A.
Fernández.

Los animadores de la candidatura de Rodríguez Saá, como el jefe de campaña, Juan Minichillo, están pendientes de otro calendario, como es una reunión próxima con Eduardo Duhalde, pero no quieren descuidar la interna porteña. Dicen que no se van a presentar pero sí a « impugnar» la convocatoria que consideran irregular y será otra vez, la jueza María Servini de Cubría la que defina la salida.

Mientras tanto, son ya varios los que le machacan a Fernández sus yerros vecinales. Ya no son sólo los calificativos con los que termina de espantar votos al oficialismo en el distrito que más le importa. Carlos Kunkel, por ejemplo, ya le dijo por las radios que «hemos carecido de una dirigencia que pudiera interpretar al ciudadano porteño» y se mostró preocupado por «el hecho de que no logramos dar lugar a la amplísima militancia que tiene el peronismo en la Ciudad de Buenos Aires y que nuestros dirigentes no aciertan en la forma de comunicarse o expresarse».

Le contestó también dentro del propio kirchnerismo el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks, ayer, cuando opinó que «los porteños demostraron otra vez que su voto no es cautivo de ningún partido o dirigente. Nuestro desafío era mostrar los cambios, explicar cómo recibimos el país y las profundas transformaciones realizadas y esta agenda estuvo ausente y las consecuencias están a la vista».

Desde el macrismo, el peronista Cristian Ritondo se animaba ayer a desafiar: «Estoy pensando si no es hora de recuperar el PJ y modernizarlo».

En cambio, Minichillo aseguróque «no vamos a presentarnos porque la convocatoria es irregular y no se difundió, vamos a reclamar en la Justicia. Resulta que Alberto Fernández perdió tres elecciones y ahora dice que los porteños son isleños y gorilas porque no lo votaron a él».

No es raro que Alberto Fernández quiera dejar de figurar al mando del peronismo de la Capital Federal, pero tampoco será extraño que su tropa se unifique en una sola lista casera para evitar las urnas, convocadas para el 16 de diciembre, ya en la era Cristina de Kirchner.

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