Cargó Macri contra Kirchner rechazando ser menemista

Política

Se desayunó ayer Mauricio Macri con una ácida lección de historia reciente. Provocador, desoyó la táctica de no confrontar y castigó a los que lo acusan de menemista recitando los currículum políticos de dos de los laderos de su rival, Aníbal Ibarra.

Con DNI apuntó a Alberto Fernández, jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y principal ariete de Olivos en el duelo porteño, y a Jorge Telerman, vice de la fórmula que encabeza Ibarra. Pero, en la volteada, sin nombrarlo, también atropelló a Néstor Kirchner.

Fue como respuesta a la mansalva que le dispara Ibarra con nombre y apellido, y anteayer en Misiones, en forma genérica, le asestó el santacruceño cuando habló -también cascando a Ramón Puerta-de «personeros» de la década del '90, la era menemista.

«Nadie podría quedar, ¿no?»,
porque «todos han participado», dijo Macri ayer, temprano, como recordatorio de que Kirchner fue gobernador durante la presidencia de Menem. Luego se distanció: «Yo nunca tuve un cargo público», dijo y repasó la biografía política de Telerman y el Fernández porteño.

• Estigma

«El candidato a vicejefe fue seis años funcionario de Menem», citó sobre el, entre otras cosas, ex embajador en Cuba durante los '90, mientras para el jefe de Gabinete reservó un doble golpe: «Fue diputado de (Domingo) Cavallo y también funcionario de Menem».

Como un estigma, Macri arrastra su sintonía con el menemismo y ese punto le imputa el ibarrismo como una peste. Por eso, aún desafiando los consejos de sus asesores, el candidato primero se declaró arrepentido de apoyar a Menem y ayer desempolvó los vínculos de sus rivales.

Esa práctica es común en los frentistas como recurso válido de campaña y la extienden a, entre otros colaboradores de Macri, su vocero
Juan Pablo Schiavi, a quien remiten a sus épocas de funcionario de Carlos Grosso.

Igual, luego de las menciones a sus rivales,
Macri aquietó sus palabras y retomó la postura de «unir, no dividir», salmo que estrenó el domingo a la noche para mostrar como contracara a las críticas que dispara Ibarra.

En su mañana de TV, sobre
Kirchner dejó dos frases más. «A pesar de que haya diferencias en algunos temas» -entre él y el santacruceño-«si me votan a mí (al Presidente) le sacan un problema (Ibarra) de encima».

En lo demás, Macri respetó la estrategia de imponer el eje de discusión diario. Ayer, le mandó una carta a Ibarra para realizar un debate en un ámbito «imparcial» que podría ser, según se anticipó, el Diálogo Argentino. Un rato después Ibarra, por radio, aceptó.

La táctica se definió en el comando macrista donde conviven tres grupos: el político con Schiavi,
Horacio Rodríguez Larreta, Raúl Carignano y Jorge Argüello que compulsa con el ala mediática de Pedro García, Claudio Polosecki, César Mansilla y Doris Capurro, además de Mario Moldovan.

• Núcleo familiar

Además de las observaciones de Dick Morris, está el núcleo familiar: Isabel Menditeguy, como esposa y estudiosa de las Ciencias Políticas, que influyó en el discurso post triunfo del domingo y su primo Jorge, a cargo de la logística.

A partir de hoy, luego de dos días de análisis de los resultados,
Macri prevé retomar la actividad de campaña en el terreno. Anoche, se definía la agenda.

En paralelo,
Macri recibió una señal del PJ bonaerense: Eduardo Duhalde, cuyo emisario porteño es Argüello, mandó a ratificar su prescindencia en la disputa de Capital Federal. «No apostará a Macri pero tampoco ayudará a Ibarra», explicó ayer un ladero del ex presidente. La misma postura oficializó Felipe Solá.

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