Elisa Carrió minimizó hoy la posibilidad de que el ARI termine siendo fagocitado por el kirchnerismo, a la manera de la UCeDé o el Partido Intransigente en manos del peronismo, y aseguró que la comparación no es válida porque en este caso no hay un líder capaz de entregarse.
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"Siempre lograron, hay varias experiencias en tal sentido, que el que lidera el partido se entregara. Ocurrió con (Alvaro) Alsogaray, con (Oscar) Alende. Pero esto acá no va a suceder", sostuvo.
"Vinieron (desde el kirchnerismo) en una primera etapa, para poder hacer un acuerdo con cargos en el que yo formara parte de esa especie de transversalidad oficialista, y no lo lograron. Una segunda, de venganza que se da en toda América latina, de cooptación de dirigentes cercanos para que uno aparezca como desguarnecido. Pero la verdad es que no nos tocaron ninguno de los diputados nacionales, ni nada", puntualizó.
Carrió relativizó en ese contexto la partida del ARI de dirigentes como Rafael Romá, entusiasmados en sumarse al proyecto de transversalidad partidaria impulsado desde el kirchnerismo en vez de permanecer intransigentes en el sector de la oposición.
"Desde lo personal, son personas a las que yo entiendo. Cada uno tiene que estar donde quiere estar y no siempre muchas personas quieren recorrer el camino de la intransigencia moral, de la intransigencia de principios. Muchas personas no ", subrayó.
"Entre un partido como el nuestro que ofrece la lucha, la intransigencia, la calle, el desierto y otros que ofrecen un cargo de ministro, este tipo de personas optan por eso. Ellos creen en el poder y nosotros creemos en la Justicia, as¡ como algunos creen en la política y otros en moralizar la política. Son visiones diferentes", destacó.
En ese sentido, dijo que la partida de "uno, dos o tres que se van cohesiona mucho a la fuerza internamente" porque "cada vez más queda un grupo que es capaz de producir un crecimiento exponencial del partido".
"A mí me parece bien lo que sucedido. Aunque hubiera preferido menos vejación personal, a la manera de una separación civilizada, que el que se va no lo haga gritando al que no le permite tener cargos, vejándolo", completó.
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