Lanzado a vender libros -oficio que ya desempeñó en su juventud en una librería del centro porteño-en la nueva etapa de «celebrity» de la pospolítica, Alvarez justificó su salida del gobierno de De la Rúa en que se lo consideraba un
Chacho reconoció que «la decisión fue un proceso, pero el elemento definitorio fueron los gestos del gobierno en contra mío, tanto es así que mi renuncia se festejó en la quinta de Pilar como una gran victoria».
Luego apuntó sus críticas hacia De la Rúa, aunque en un tono suave y hasta ingenuo por momentos. «Hice un análisis superficial de De la Rúa. No tendría que haber aceptado conformar la Alianza ni haberlo aceptado como candidato. Yo compré una imagen», dijo.
«De la Rúa era el hombre menos indicado para protagonizar un proceso de cambio en la Argentina. Confundí un moderado con un conservador», señaló Alvarez, y criticó «el síndrome de debilidad» del ex mandatario «que se quiso resolver con la publicidad y el marketing».
Recordó también que cuando Domingo Cavallo ingresó al gobierno como ministro de Economía, «se planteaba la posibilidad de que yo volviera como jefe de Gabinete, pero ahí sufrimos una humillación en Olivos. Eramos los únicos que creíamos que la Alianza seguía existiendo».
En cuanto a la situación actual, opinó que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, «está haciendo las cosas razonablemente bien» en la negociación con el FMI aunque fustigó la «improvisación» de la administración de Eduardo Duhalde, quien «en un momento se pensó como refundador del país pero después terminó ganando lo viejo».
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