Pandemia de fraudes informáticos

Política

Que mientras crece la alarma por el aumento de fraudes informáticos que se multiplicaron exponencialmente a partir de la denuncia pública del humorista Moldavsky, pero que también ya alcanzaron a varios empresarios, al radical Facundo Suárez Lastra, y hasta al vocero de Julián Domínguez en Agricultura, buena parte de la gente sigue muy inquieta por el asunto del narcotráfico, la cantidad de muertos, la falta de datos ciertos sobre lo que ocurrió, aunque ahora se sabe que la droga fue mezclada con fentanilo, un poderoso opiáceo sintético, 100 veces más fuerte que morfina, y que se usa para voltear elefantes y rinocerontes.

Pero las certezas aún no van mucho más allá e, incluso, se acalló el asunto de la eventual rápida extradición a Paraguay de Joaquín “el Paisa” Aquino, quien hasta ahora se negó a declarar. Y, mientras esto también sigue pendiente, al menos el covid parece que comienza a aflojar nuevamente, aunque ya se está hablando de la cuarta dosis, aunque sea para mayores, o con enfermedades previas. Todo esto, sin embargo, ocupa un muy cómodo segundo (o tercer) plano detrás de la explosiva disputa que se dio por el tema del traspaso del transporte de pasajeros, con que la Nación amenazó a la Capital Federal y que volvió a reabrir una vieja grieta. Es cierto que la relación amor-odio con el jefe comunal Horacio Rodríguez Larreta está siempre pendiente, aunque esta vez, quien salió a respaldar tácitamente a la Nación es nuevamente el controvertido Gerardo Morales, que levantó polvareda con la indefendible frase de que “los porteños no producen nada”.

“No hay que llevarle el apunte. Está en campaña”, dicen otros miembros de Cambiemos que tratan de minimizar el asunto, aunque generó oleadas de reacciones dentro de la oposición también, entre otras cosas, porque se había decidido que por un tiempo, y hasta que pasen las negociaciones con el FMI, no se iba a hablar, ni a accionar, por candidaturas para el 23. Lo cierto es que la aparente intención del Gobierno nacional de cortar los subsidios al transporte de pasajeros en CABA, que ascendería a algo más de u$s13.500 millones, que puede tener alguna razonabilidad en término de los recortes de gastos que tiene que hacer el Gobierno, para algunos no resiste el análisis si no incluye al AMBA, y allí juega el gobernador Axel Kicillof.

En ese caso, el monto podría más que duplicar la cifra de CABA. “Es una medida muy dura, pero si hay que cortar, hay que hacerlo. Pero es imposible aplicarlo sin incluir al AMBA. ¿Cómo van a hacer?, ¿habría tarifas distintas, con y sin subsidios, para las distintas líneas que circulan en Capital y Gran Buenos Aires simultáneamente? ¿Quién va a tomar los colectivos sin subsidios?, y los que mantengan los subsidios ¿tienen capacidad para absorber semejante cantidad de pasajeros que forzosamente perderán los otros?, preguntaba un observador pragmático sobre una medida que en algún punto suena casi como un ensayo de reacciones, que puede verse replicada en mucho otros frentes.

Dejá tu comentario