Cuatro años y medio de Revolución Bolivariana permiten realizar un balance equilibrado sobre la efectividad del presidente Hugo Chávez para cumplir con su promesa de reducir el desempleo, terminar con la extendida corrupción burocrática estatal y sacar de la pobreza a millones de venezolanos. Todos estos fueron ejes fundamentales de la campaña electoral que le permitió a Chávez arrasar en las elecciones presidenciales de diciembre de 1998.
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• Desempleo: a fines de 1999 (Chávez asumió el 2 de febrero de ese año) la desocupación en Venezuela alcanzaba a 11 por ciento de la población económicamente activa. Tres años revolucionarios habían elevado esa cifra a 12,6% en diciembre de 2001. En el último trimestre de 2002, un año con intento de golpe de Estado y huelgas generales, los desempleados ya eran 17%. Está previsto para fines de 2003 que ese indicador alcance a 24%.
• PBI: El Producto Bruto Interno (PBI) muestra una tendencia muy negativa. En los primeros tres meses de este año, afectados por la huelga petrolera de 63 días, la economía cayó 29% contra igual período de 2002. Se estima que el descenso será de 13% en todo el año. Se prevé un descenso de 13% en todo el año. Podría aducirse, de hecho lo hace el gobierno venezolano, que esta terrible caída se debe al paro organizado por la «conducción patronal y sindical corrupta» de la petrolera estatal PDVSA, que duró desde diciembre de 2002 a febrero de 2003. Pero 2002 mostró una caída de 8,9% del PBI. En 2001 hubo crecimiento de 2,7% y en 2000 de 3,2%, ambos por encima de la media latinoamericana. El «efecto Chávez» provocó un descenso de 7,2% en 1999, el año de su llegada al poder.
• Pobreza: las cifras actuales ubican a 70% de los venezolanos por debajo de la línea de pobreza, su máximo nivel histórico. Los más pobres recibían 8,2% del total de ingresos en 1997, contra 7,9% en 2002, según datos de Naciones Unidas. En los primeros años de gobierno Chávez hubo un crecimiento en el Indice de Desarrollo Humano, pero en 2002 volvió a niveles de 1998. Estas condiciones de marginalidad llevaron a que haya habido más de 30.000 homicidios en 2002 contra 5 mil de 1996.
Otros indicadores, como las tasas de interés, obra pública y reservas internacionales, son todos claramente negativos.
• El petróleo merece un capítulo aparte en cualquier análisis de Venezuela. Este país es el quinto productor mundial de crudo y el tercer proveedor a Estados Unidos. Representa 80 por ciento de las exportaciones del país, sumando 22.500 millones de dólares en 2001. Chávez denunció desde siempre la corrupción en la empresa Petróleos de Venezuela. Por la huelga de 63 días organizada por los opositores, que provocó pérdidas por 7.500 millones de dólares, el gobierno despidió a 18.000 de los 37.000 empleados de la empresa. Pero Chávez promulgó en el inicio de su mandato una medida no acorde a sus supuestas ideas de izquierda. Transformó a PDV en PDVSA (Sociedad Anónima). La empresa se encuentra ahora en niveles casi normales de producción, con los mismos parámetros organizativos de siempre.
Por ahora, sus reformas «socialistas» se limitan a la Ley de Tierras, con ínfima aplicación. Hasta ahora sólo se registraron menos de 100 casos de tierras improductivas en la región de Barinas que fueron entregadas a campesinos, y que están en litigio judicial.
Además, el gobierno había anunciado que toda empresa que cayera en quiebra a raíz del paro de 63 días sería entregada a sus trabajadores para su explotación. La papelera Venepal fue el primer caso este fin de semana, y sus ex propietarios también presentaron un recurso de amparo judicial.
• Los cuatro años de Chávez fueron un cúmulo de enfrentamientos retóricos de dudosa practicidad. En abril de 2002, empresarios, sindicalistas, embajadas extranjeras, militares y políticos opositores organizaron un frustrado golpe de Estado que evidenció sus serias limitaciones y sus procederes no muy decorosos.
Pero Chávez, en más de cuatro años, no tiene más para mostrar que el reforzamiento del vínculo con Fidel Castro, sus viajes a Libia, Irán e Irak, amén de varias creaciones retóricas.
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