El Gobierno porteño no quiere dar marcha atrás con la flexibilización que mantiene de la cuarentena desde el 12 mayo pasado, cuando comenzó a habilitar comercios minoristas que ya están abiertos al público casi en su totalidad (se calcula que 15% está aún restringido), paseos para niños y salidas para correr por los parques del distrito. Aunque en la última semana subieron los casos de contagios por coronavirus, sólo un salto imprevisto en ese marcador podría dar un giro en la política sanitaria de Horacio Rodríguez Larreta, pero ahora también mirando al conurbano que comenzó a escalar en ese guarismo dramático. Ayer mismo lo dijo el jefe de Gobierno; “basado en datos y evidencia” podría definir otra cosa.
Los ministros de Salud de Nación, provincia de Buenos Aires y la Ciudad intercambiaron datos por zoom el sábado pasado, justo cuando se dio el peor día de la pandemia en el territorio de Axel Kicillof, al pasar de 561 casos, el viernes, a 849. Mientras, la Capital tuvo su máximo el viernes, con 571 enfermos en el día, en un ascenso que persistió toda la semana. El Gobierno porteño adjudica esa suba a la cantidad mayor de testeos que está realizando.
Larreta explicó, en Radio 10, que “da muy buen resultado” el DetectAR y repitió que “es muy bueno” y que es “un plan nacional que estamos llevando adelante en los barrios con el ministro Ginés González García”. Se viene “lo peor” según la Ciudad y son momentos de abrazarse más que de alterar los ánimos. Con esa lógica Larreta también contó que habla a diario con Kicillof y que intercambian información acerca del comportamiento de la epidemia entre los distritos vecinos.
Las próximas horas serán clave para una decisión de cómo sigue la cuarentena en la Ciudad de Buenos Aires, no sólo porque hoy se repetirá el zoom entre los ministro de Salud de los tres distritos, siempre contemplando que el AMBA acumula el 91% de la epidemia de toda la Argentina.
Ayer Alberto Fernández se refirió a la situación de esa geografía y volvió a estimar la necesidad de retrotraer algunas actividades en la Capital, como las salidas recreativas (ver Contratapa). El viernes, el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, dijo que “lo peor está por venir”, pero justificó mantener la apertura.
Como Larreta, todo el Gobierno porteño se aferra a los números para mantener la decisión de seguir en funcionamiento hasta el 28 de junio, próxima parada de la cuarentena, excepto “una suba significativa”, confirmó el jefe de la Capital.
En principio, le adjudican el aumento de contagios precisamente al plan DetectAR, que seguirá desplegándose para detectar casos positivos de Covid-19, en los barrios de La Boca, Barracas y Constitución, no a la mayor circulación de personas como consecuencia de la actividad económica.
Sin embargo, la Ciudad empieza hoy a reforzar los controles en el transporte público, que considera el punto más vulnerable para facilitar los contagios. Buscarán, inclusive, con un acuerdo con el gobernador de la provincia de Buenos Aires restringir más el uso de los trenes, para que sólo estén disponibles para los empleados de tareas esenciales.
Mientras, el número clave, que esgrime Quirós para dar certeza de que “la situación es estable” en la Ciudad es el mentado R0, el potencial epidémico del virus, de posibilidades de trasmisión del patógeno, un estimado que tiene también que ver con la situación de las comunidades y las personas. Se asegura que cuando ese factor es menor que cero, la enfermedad tiende a desaparecer. En la Ciudad aseguran que se mantiene en 1,2 y lo remarcan para hacer valer su posición.
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