Horacio Rodríguez Larreta mantiene entre sus principales apuestas lograr el regreso a las aulas el próximo 17 de febrero, una antelación para la cual buscará avances hoy para llegar sin sobresaltos a ese calendario, en un reinicio escalonado para los tres niveles de la enseñanza.
Ayer, la ministra de Educación, Soledad Acuña, aseguró, ante las radios, que “está recontra confirmado” que las aulas se abren en quince días y que comenzarán primero “todos los chicos de jardín, los de primero, segundo y tercer grado de primaria y los de primero y segundo de secundaria”.
Después de la reunión de la semana pasada, el ministerio de Educación porteño volverá a verse con los referentes de las 17 agrupaciones gremiales que representan a los docentes para acercar posiciones acerca del protocolo - Plan “Primero la escuela”- para el inicio de clases con “presencialidad”. En la jornada de aquel encuentro, el Gobierno porteño acercó un borrador de protocolo, extenso y detallado pero sin definir la modalidad de las clases, que deja a consideración de las autoridades de los colegios y en función de la infraestructura de los establecimientos.
La idea que más circula es la de dividir los grupos de alumnos que asisten a jornada completa para dar un mínimo de 3 horas de clases en dos turnos, teniendo en cuenta que la presencialidad será obligatoria, tanto para el sistema público como privado. El caso de las escuelas de jornada simple, la propuesta es la de utilizar otros espacios de las instalaciones para poder cumplir con el distanciamiento de por los menos 1.5 metro entre los escolares en ambientes ventilados.
Los gremios en principio hicieron sus reclamos pero esencialmente se comprometieron a leer detalladamente el borrador del Gobierno porteño que recibieron la semana pasada. Uno de los reclamos es que los empleadores se hagan cargo de abastecer de los elementos de higiene necesarios para la prevención del covid. Inclusive la limpieza de los lugares tiene un protocolo particular pero no está claro si estará a cargo de la escuela o reforzará con personal el Gobierno de la Ciudad.
El uso de barbijo todo el tiempo será otra particularidad del reinicio escolar, como el lavado frecuente de manos o utilización de alcohol en gel.
Ayer, en el mismo sentido, la Secretaría de Transporte difundió las condiciones de funcionamiento de los micros escolares, contratados en forma individual para el traslado de alumnos o los que dispone la Ciudad para barrios vulnerables.
Las medidas contemplan a más de 700 micros escolares que volverán a retomar la actividad.
“En conjunto con el sector de micros escolares elaboramos un protocolo para que puedan retomar su actividad después de un año muy difícil”, explicó Juan José Méndez, secretario de Transporte. En principio, a través de la web de la Ciudad los padres de los alumnos pueden verificar cuál es el listado de vehículos, celadores y conductores de transporte escolar habilitados.
Las medidas incluyen el uso de barbijo para todas las personas que suban al micro y se tomará la temperatura a los escolares antes de ingresar.
Los micros tendrán alcohol en gel o alcohol al 70% a la vista y accesible, los niños viajarán sentados pero siempre en el mismo lugar, mientras que podrán ocuparse todos los asientos del transporte. No podrán comer ni beber durante el viaje y el conductor estará separado de los chicos a través de un plástico divisorio o de lo contrario siempre a una distancia de 2 metros.
Las ventanas irán abiertas todo el tiempo y los escolares deberán esperar el micro escolar guardando distancia.
Además, los padres o encargados de los niños firmarán una declaración jurada que especifica los puntos del protocolo.
El protocolo para el transporte incluye también una limpieza y desinfección del micro luego de cada viaje, comenzando con agua y detergente, enjuague con agua limpia y luego con lavandina, pero no estará permitido “utilizar métodos de limpieza en seco (escobas, plumeros, cepillos, paños), ni aspiradoras”, detalló Transporte.
Con esa novedad arrancará el encuentro entre gremios y funcionarios, con la idea del Gobierno porteño de que ya estarían dispuestos la mayoría de los sindicatos a conciliar un protocolo y volver a las aulas.
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