Julio Cobos estará de nuevo en la tarde de hoy en la Casa de Gobierno. Acompañará a Raúl Alfonsín en el acto organizado por Cristina de Kirchner en homenaje al ex presidente. Se trata de un busto que integrará la galería de ex mandatarios, un retablo en donde se debaten los demonios de la historia patria. ¿Le dará la Presidente a Cobos junto a ella el lugar de protocolo del cual goza José Pampuro desde la votación de las retenciones en el Senado? El gobierno atribuye a estas iconografías una importancia digna de mejor motivo; creyó hacer una revolución bajando retratos de ex militares, quiere ahora desplazar a un infiernillo (así se llama en las bibliotecas al repositorio de libros prohibibles ante ciertos ojos, como los de tema erótico) los bustos de presidentes de facto. No tiene ya la fuerza para sacarlos, hasta le faltarían ordenanzas dispuestos a cargar con esos abultados bustos -ya le faltaron a Néstor Kirchner cuando bajó retratos en el Colegio Militar, y tuvo que hacerlo el desdichado Roberto Bendini-, se conforma con apartarlos del salón a un ángulo oscuro. Para lo que el gobierno no parece tener sosiego es para inaugurar bustos que debería apreciar más, como los de Héctor Cámpora e Isabel de Perón, presidentes legítimos, peronistas, pero cuyas almas penan sin el honor del mármol. Curioso el recorte que insiste en hacer el gobierno sobre la propia historia del peronismo, alzando a un mito radical como es ya Alfonsín -quizás para mortificarlo a Cobos, que responde con la presencia sin invitación hoy al acto- pero exhibiendo falta de amor por los mitos propios como Cámpora o Isabelita. O quizás falte valentía, lo que es peor.
Bajo el paño y la cinta se esconde el busto en mármol que recuerda la presidencia de Raúl
Alfonsín. El líder radical estará hoy en Casa de Gobierno en el momento del descubrimiento.
Invita Cristina de Kirchner; asiste Julio Cobos.
Raúl Alfonsín se convertirá esta tarde en el primer presidente de los últimos 35 años de la historia argentina en tener su busto en la Casa Rosada. A cuatro manos con Cristina de Kirchner, el radical destapará su efigie esculpida en mármol de Carrara.
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Antes que Héctor J. Cámpora, de quien Néstor Kirchner se dice admirador, y que Isabel Perón, que en los tempranos 80 sembró fanatismo en la presidente, Alfonsín aterrizará en el Salón de los Bustos con ese extraño privilegio, que explica el encarnar el retorno democrático.
El homenaje al caudillo, que se repone de una delicada enfermedad, tendrá un condimento político árido: Julio Cobos volverá a pisar Balcarce 50. Su última aparición en esa zona hostil fue el 30 de julio cuando lo recibió, con reproches y mala cara, Cristina de Kirchner.
Entrará, en lenguaje barrial, por la ventana: no fue convocado por Presidencia -lo que mereció una queja de la UCR porteña-sino que es invitado de Alfonsín. Deberá hacer malabares: hoy, en el Senado se trata la ley de movilidad jubilatoria y Cobos presidirá la sesión.
Listado
Con su busto, Alfonsín ampliará un lista que se inicia con Cornelio Saavedra y que, según la reglamentación, debería incluir a Carlos Menem. La disposición que estableció Alejandro Lanusse fija que deben pasar dos mandatos desde que el homenajeado dejó el poder.
En Casa Rosada, ayer, explicaban que la efigie del riojano también será confeccionada. La próxima escala, en noviembre,será la colocación de la que pertenece a Héctor Cámpora, «el Tío», un espejo en el que al patagónico siempre le fascinó mirarse.
Más adelante, sin fecha precisa, le tocará el turno a María Estela Martínez de Perón. No está programado, en cambio, que se manden a esculpir las imágenes de los presidentes de facto que gobernaron entre el 24 de marzo del 76 y diciembre del 83: Jorge Rafael Videla, Leopoldo Galtieri y Reynaldo Bignone.
«La decisión es que esos bustos no se hagan» se explicó, anoche, en gobierno. Es más: en el acto de esta tarde, también se incorporarán placas en los bustos de los presidentes no constitucionales que indiquen, con claridad, que no fueron electos.
No está previsto, sin embargo, que esos bustos se retiren.
No será la única modificación. Se reordenarán, además, cronológicamente los bustos y se destacarán a algunos presidentes. Arturo Illia -que fue montado durante la presidencia de Kirchner, junto al de Arturo Frondizi-y Alfonsín estarán en lugares más visibles.
Destacados
Pero, como edecanes, serán las imágenes de Juan Domingo Perón y de Hipólito Yrigoyen, los que resaltarán en el ingreso a la Casa de Gobierno. Un detalle: la imagen de Perón refiere al de sus primeras presidencias, las que fueron entre el 46 y el 55.
El operativo estuvo a cargo de Oscar Parrilli, secretario General de la Presidencia, que se encargó del trámite logístico para la confección del busto. Hubo una licitación desierta y, al final, una comisión de expertos, seleccionó a Orio Dal Porto.
En la galería habrá algunos ausentes. Los bustos de Pedro Eugenio Aramburu, ejecutor del golpe del 55; de Juan Carlos Onganía -que derrocó a Illia-y de Edelmiro Farrell, militar que gobernó de facto y tuvo a Perón como vice, están en proceso de restauración.
En una próxima etapa deberáincorporarse la imagen de Menem -pasaron dos mandatos por lo que ya está alcanzado por la disposición-y, más adelante, cuando ya sea historia pasada, la de Fernando de la Rúa, y por turnos y separados, los de los dos Kirchner.
No hay lugar, por ahora, para Eduardo Duhalde ni para el quinteto de presidentes fugaces de los días feroces de 2001. El reglamento, que mantiene la tradición de los bustos, establece que sólo debe homenajearse a los presidentes electos por el voto popular. Sin embargo, a todos ellos, enviados de la Casa de Gobierno les han tomado ya las medidas de sus rostros con el pretexto de hacerles un busto
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