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Verbitsky se queja de que, por estar él en Nueva York, sus asesorados Kirchner y Fernández no recordaran ese papel de la SIP y, sobre todo, los reproches que por entonces se le dirigieron al diario «La Nación» por defender más la seguridad pública que la libertad de expresión en aquellos años.
Falta que diga, pensando en el El periodista se refiere a Escribano (recuerda que devolvió el premio al periodismo María Moor Cabot cuando se lo otorgaron a Jacobo Timerman, quien fue privado ilegalmente de su libertad y despojado de su diario «La Opinión» aun cuando la Corte lo declaró inocente). También lo hizo Ernestina de Noble por «Clarín» y muchos otros directores de medios y periodistas en la «historia de las bajezas de la prensa argentina» que algún día se escribirá.
Pero también Verbitsky se extiende a otros medios, por haberse asociado con el Estado en aquel tiempo (cita en esto a la SIP) en la propiedad de Papel Prensa. Merece destacarse este comentario ya que, aunque no lo diga, desmerece a su actual empleador, Héctor Magnetto (mandamás del monopolio «Clarín» y dueño oculto de «Página/12», quien tuvo un papel destacadísimo en aquel pacto con los militares). Vale la pena esta columna de Verbitsky para cualquiera que quiera reconstruir la historia del periodismo durante el gobierno militar y la buena actuación de la SIP.
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