(Categorización: Imprescindible, Bueno, Regular, Prescindible) Los comentarios políticos de fin de semana están atrás de lo que analizó Ambito Financiero la semana pasada y que resumió en un suplemento especial sobre los comicios con la edición del viernes pasado. Allí se opinó sobre el nuevo panorama político que surgió con una fuerza de centroderecha más homogénea y con nuevos rangos y nada menos que 3 fuerzas distintas que competirán por el centroizquierda: el progresismo de Néstor Kirchner, el ARI de Elisa Carrió y el sorprendente socialismo con apoyo radical de Hermes Binner en Santa Fe. Sobre esta idea se movieron algunos comentarios y algunas «operaciones de prensa» incluidas en esos análisis. Hay aportes sueltos importantes.
En la misma línea de asegurarse futuro el gobierno lanzó otras iniciativas políticas que también transmite el vocero Van der Kooy. Una es que decidió atraer a Díaz Bancalari (también lo consignó ayer Joaquín Morales Solá en «La Nación). Es lógico, contra los «gurka» políticos que quieren liquidarlos o desinfectarlos. Kirchner sabe que no puede dejar irse hacia Mauricio Macri al duhaldismo residual que logró 20% de los votos, que no es poco sin manejo de fondos públicos ni «cajas» como en el pasado. Eduardo Camaño -el más duro de los duhaldistas- no puede ser atraído; Juanjo Alvarez ya se está afiliando al club Boca para quedar bien con Macri; por tanto Díaz Bancalari es el ideal para iniciar la captación del duhaldismo en diáspora. Otro náufrago, Hugo Porta, viene casi solo pero con carga: le producen alergia los montoneros -y en el gobierno abundan- que le mataron a José Rucci, su amigo y compañero en la UOM. Lo demás de Van der Kooy vale poco. Que Roberto Lavagna queda como ministro es más que obvio: al gobierno le sería más que difícil lograr otro ministro de Economíaque venga a hacerse odiar cuando comienza la época de ajuste económico y habrá reacciones.
Son interesantes otras opiniones -operaciones del monopolio «Clarín» de ayer-. Fernando González escribe que Daniel Scioli (más cerca del gobierno tras el derrape duhaldista), Alberto Fernández y el propio Lavagna serían evaluados para enfrentar al triunfante Macri como aspirantes a jefes de la Ciudad de Buenos Aires en reemplazo de Aníbal Ibarra.
En realidad, Kirchner tiene un dilema que va por otro lado. Es si pone un candidato fuerte en la Capital Federal (Alberto Fernández podría serlo porque Lavagna aplicando ajuste estaría más desgastado) o le pone uno endeble de manera de tentarlo a Macri a presentarse en 2007 en la Ciudad de Buenos Aires y no como candidato a presidente de la Nación. En definitiva, en la Capital el progresismo casi siempre pierde y más si es gobierno frente a quienes votan nivelación para controlar al gobierno nacional.
Que Mauricio Macri se presente en la Capital Federal y Hermes Binner en Santa Fe, sus dos principales obstáculos surgidos de los últimos comicios, ha pasado a ser el sueño del kirchnerismo, aunque descuenta que ganarán en ambos distritos.
Por eso otro comentarista de «Clarín», Marcelo Helfgot, responde a la misma estrategia y expresa que «los
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