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En la capital provincial sí hubo un episodio de pasable descontrol y no fue producido por piqueteros sino por caceroleros. Ocurrió en vísperas de la Feria del Libro local, en 2002. En esa oportunidad Kirchner no utilizó a la Policía sino que actuaron los activistas más duros de su Frente para la Victoria, que les dieron una paliza furibunda a los clase media que protestaban. Demostró eso que a Kirchner siempre le atrajo tener sus «camisas pardas» o camisas negras», ambos civiles en la Alemania e Italia de preguerra mundial.
Esos militantes santacruceños rodeaban habitualmente la Casa de Gobierno. Pero en esa ocasión de la Feria del Libro actuaron con ferocidad. Miguel Bonasso estaba de visita en la capital santacruceña y debió dar incómodas explicaciones por estos hechos ante la prensa. El actual jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga, andaba entre los organizadores de aquella fuerza civil de choque. Por ese entonces era diputado provincial.
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