9 de diciembre 2003 - 00:00

Congreso: receso por guerra de despachos

Congreso: receso por guerra de despachos
Como sucede cada dos años, ésta será una semana silenciosa en el Congreso, alterada sólo por el ruido de las mudanzas de despachos, tanto en el Senado como en Diputados. Muchos legisladores que se retiran ya entregaron las llaves de sus oficinas, como Oraldo Britos y Lorenzo Pepe, dos íconos a la hora de aprender cómo sobrevivir políticamente dentro del Parlamento - estuvieron ininterrumpidamente en ambas cámaras desde octubre de 1983-. Otros, los que gozaron de instalaciones privilegiadas ya que no todos los despachos son iguales, las cuidarán hasta hoy para cederlas directamente a algún diputado amigo o aliado político, evitando así que se las robe un tercero.

Fuera de esas luchas están los que tienen un lugar reservado por su ubicación política, sin tener que hacer mucho esfuerzo. Por caso, nadie piensa que se le darán oficinas oscuras y de pocos metros cuadrados a Hilda Chiche Duhalde, aunque tiene las propias fuera del Congreso sobre la calle Hipólito Yrigoyen, o a Carlos Ruckauf o Adolfo Rodríguez Saá. Graciela Camaño o Alfredo Atanasof, por el contrario, saben más de esta pelea que otros por experiencia propia. La esposa de Luis Barrionuevo se cuidó muy bien desde el principio en reservarse una buena ubicación, además del poder que le dio en las últimas semanas el haber coordinado la comisión especial que distribuyó los cargos en las comisiones.

En el Senado, la batalla es aun más dura que en la Cámara baja. Allí existen oficinas en el Palacio y en el Edificio Anexo -la ex Caja de Ahorro-, pero la marca de distinción política la da tener un lugar propio cerca del recinto de sesiones y no en «la Caja», aunque allí los despachos sean mucho más grandes. Los tira y afloja con el control de las mejores oficinas son un clásico que incluso nutrió las mejores anécdotas del Congreso. Y mucho tiene que ver con apropiarse de la mejor la experiencia que tenga el que llega y la relación política con los que se van. El santafesino Oscar Lamberto, por caso, le entregará hoy su despacho personalmente a Carlos Reutemann, que cuenta con recepción, dos baños y varias oficinas para personal -todo a la calle-, para evitar que otro senador se apropie de tan preciadas instalaciones. Esos despachos, además, tienen historia. Fueron oficina de Alberto Fonrouge, presidente provisional del Senado en el gobierno de Héctor Cámpora; de Italo Luder, luego de Fernando de la Rúa; y más tarde de Ricardo Branda, actual director del Banco Central.

Lamberto
, para seguir con la regla, pasa a Diputados, al despacho que le cede otro santafesino, Jorge Obeid, que asume como gobernador de su provincia.

Casos como ése, es decir que tienen dentro del Congreso quienes cuiden sus intereses inmobiliarios, hay varios. Por ejemplo, el de Carlos Caserio, cordobés que fue ministro de gobierno de José Manuel de la Sota. A él lo espera su esposa, Alicia Narducci, que es diputada desde 2001 y se configura en el único matrimonio -por lo menos conocido- que habitará Diputados en los próximos dos años.

Existen otros matrimonios pero entre las dos cámaras, como el de Oscar Rodríguez, que comienza mandato como diputado esta semana, y la senadora Mabel Müller.

Otra santafesina, Paulina Fiol, recibirá despacho de su propio marido, Héctor Cavallero, que finaliza su mandato y pasa a hacerse cargo de la Casa de Santa Fe en la Capital Federal.

• Suplencias

Uno de los casos más curiosos en estos días de asunción de mandatos es el de Marina Cassese, que se entregará la oficina a ella misma y no por haber conseguido renovación de mandato. Esta bonaerense entró en la Cámara como suplente de la lista de diputados duhaldistas, con un mandato residual a cumplir de dos años. Pero volvió a integrar las listas duhaldistas en las últimas elecciones y quedó «en la puerta».

Así la historia la obligará a hacer la
«gran Inés Pérez Suárez». Es decir, renunciar a una suplencia para aceptar otra más larga como hizo la porteña cuando renunció a ser la suplente de Miguel Angel Toma -lo que le daba mandato hasta esta semana- y asumió como reemplazante de Daniel Scioli hasta 2005.

Con la salida de
Jorge Sargh ini, que pasa a presidir el Banco Provincia, y la de José Pampuro -se especulaba en el Congreso el fin de semana que presentaría su renuncia como diputado al regreso de su viaje a los Estados Unidos.- Cassese se haría de un mandato completo de cuatro años.

Estos diputados, una vez que terminen de ubicarse esta semana en sus oficinas, deberán prepararse para la primera sesión de su mandato el miércoles de la semana próxima. Si el Congreso continúa con la agenda pendiente que lanzó el gobierno, los diputados tendrán esperando, entre otros asuntos, la sanción definitiva del proyecto que crea la figura de la asociación ilícita para aplicar en algunos casos de evasión.

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