Continuos y violentos bombardeos de EE.UU.: Kabul habla de 140 muertos
Estados Unidos incrementó ayer dramáticamente sus bombardeos contra objetivos militares en Afganistán, en previsión de la segunda fase de su campaña militar, que prevé el despliegue de fuerzas terrestres. En sus ataques, que según el régimen talibán están provocando numerosas víctimas civiles, comenzó a usar bombas de fragmentación y misiles antibúnker.
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Sin embargo, la cadena Al Jazeera, de Qatar, informó desde Kabul que las baterías antiaéreas talibanes están prácticamente destruidas, ya que se atacaron aeropuertos, radares, baterías antiaéreas y supuestos campos de entrenamiento de Bin Laden.
También la ciudad de Kandahar, el centro de operaciones del régimen talibán, fue afectada por los ataques en el quinto día de la fase militar de la Operación Libertad Duradera lanzada por Estados Unidos y sus aliados. En esa ciudad tenía su centro operativo el líder de la milicia talibán, el mullah Mohammed Omar, quien -según voceros del régimen- continúa con vida. El hijo de 10 años y el padrastro de Omar murieron a raíz de los ataques del martes, informaron a los periodistas residentes de Kandahar que llegaron a Pakistán escapando de los bombardeos.
El Pentágono informó sobre la utilización de proyectiles GBU-28 que están diseñados para atacar lugares no visibles y escondidos bajo tierra (ver aparte).
Además se utilizan bombas de fragmentación o «racimo», capaces de destruir objetivos móviles como tropas y de concretar mayores daños. Son las bombas convencionales más poderosas usadas por Estados Unidos hasta ahora.
Voceros de las fuerzas armadas informaron que la violencia de los ataques permitirá allanar el camino para la fase dos, con la llegada de helicópteros de carga con tropas de tierra, apoyados por helicópteros Apache. Acerca de las víctimas civiles, el jefe del Pentágono, afirmó: «No somos nosotros los que apuntamos a los civiles: no lo hicimos y no lo haremos». «Quienes apuntan a los civiles son los terroristas que mataron a miles de personas en Estados Unidos», afirmó Rumsfeld, quien sin embargo admitió que «haya víctimas que no quisiéramos que lo fueran».
En Washington, el presidente estadounidense, George W. Bush, aseguró que «estamos haciendo progresos sustanciales» durante una reunión con su gabinete para discutir los próximos pasos a seguir en el combate al terrorismo en los frentes diplomático, financiero y militar.



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