12 de octubre 2001 - 00:00

Continuos y violentos bombardeos de EE.UU.: Kabul habla de 140 muertos

Estados Unidos incrementó ayer dramáticamente sus bombardeos contra objetivos militares en Afganistán, en previsión de la segunda fase de su campaña militar, que prevé el despliegue de fuerzas terrestres. En sus ataques, que según el régimen talibán están provocando numerosas víctimas civiles, comenzó a usar bombas de fragmentación y misiles antibúnker.

Washington, Islamabad y Kabul (ANSA, Reuters) - A un mes de los atentados en Nueva York y Washington, Estados Unidos inauguró ayer, en su quinto día de ataques contra Afganistán, la etapa más violenta de bombardeos con el lanzamiento de poderosas bombas de fragmentación o «racimo», en el preludio de una invasión terrestre en territorio talibán.

En tanto Gran Bretaña, el mayor aliado de Estados Unidos en la ofensiva contra el terrorismo, advirtió que los operativos sobre territorio afgano durarán al menos un año.

Por su parte, el embajador del régimen talibán en Pakistán, Abdul Salam Azeef, denunció la muerte de 140 civiles, entre ellos mujeres y niños. Zaeef dijo que 15 de las víctimas perecieron cuando la aviación estadounidense hizo blanco en una mezquita cerca de Jalalabad, ciudad rodeada de campos de entrenamiento guerrillero de Osama bin Laden.

Azeef precisó que las víctimas son residentes de Kabul, Jalalabad y Kandahar, y agregó que una mezquita en el distrito oriental de Surkhord fue bombardeado y murieron diez personas.

La capital Kabul y sus alrededores fue bombardeada tres veces durante el día y fue escenario de dos oleadas de bombardeos de aviones durante la noche.

El secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, afirmó que «los talibanes continúan en posesión de defensas antiaéreas que hay que tener en cuenta», como los misiles tierra-aire Sam y el bazooka antiaéreo Stinger.

Sin embargo, la cadena Al Jazeera, de Qatar, informó desde Kabul que las baterías antiaéreas talibanes están prácticamente destruidas, ya que se atacaron aeropuertos, radares, baterías antiaéreas y supuestos campos de entrenamiento de Bin Laden.

También la ciudad de Kandahar, el centro de operaciones del régimen talibán, fue afectada por los ataques en el quinto día de la fase militar de la Operación Libertad Duradera lanzada por Estados Unidos y sus aliados. En esa ciudad tenía su centro operativo el líder de la milicia talibán, el mullah
Mohammed Omar, quien -según voceros del régimen- continúa con vida. El hijo de 10 años y el padrastro de Omar murieron a raíz de los ataques del martes, informaron a los periodistas residentes de Kandahar que llegaron a Pakistán escapando de los bombardeos.

El Pentágono informó sobre la utilización de proyectiles GBU-28 que están diseñados para atacar lugares no visibles y escondidos bajo tierra (ver aparte).

Además se utilizan bombas de fragmentación o «racimo», capaces de destruir objetivos móviles como tropas y de concretar mayores daños. Son las bombas convencionales más poderosas usadas por Estados Unidos hasta ahora.

Voceros de las fuerzas armadas informaron que la violencia de los ataques permitirá allanar el camino para la fase dos, con la llegada de helicópteros de carga con tropas de tierra, apoyados por helicópteros Apache. Acerca de las víctimas civiles, el jefe del Pentágono, afirmó: «No somos nosotros los que apuntamos a los civiles: no lo hicimos y no lo haremos». «Quienes apuntan a los civiles son los terroristas que mataron a miles de personas en Estados Unidos», afirmó Rumsfeld, quien sin embargo admitió que «haya víctimas que no quisiéramos que lo fueran».

En Washington, el presidente estadounidense,
George W. Bush, aseguró que «estamos haciendo progresos sustanciales» durante una reunión con su gabinete para discutir los próximos pasos a seguir en el combate al terrorismo en los frentes diplomático, financiero y militar.

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