Alberto lamentó ausencia de Venezuela en cumbre "virtual"

Política

Se quejó ante Piñera por la exclusión del gobierno de Nicolás Maduro en una videoconferencia para coordinar acciones contra el coronavirus. Acordaron controles fronterizos y compara comunitaria de insumos. Peligra la elección de jefe para la OEA en Washington.

El coronavirus generó ayer un chispazo político entre Alberto Fernández y su par de Chile, Sebastián Piñera. Ofuscado, el Presidente consideró absurda la ausencia de Venezuela en la videoconferencia de jefes de Estado organizada por el gobierno chileno para coordinar acciones sanitarias contra la pandemia. Se limitó a abrir el encuentro remoto y le cedió la palabra a Ginés González García. La cumbre virtual terminó desdibujada. Tampoco se sumó Jair Bolsonaro, quien aún no accedió a una bilateral con Fernández, y la videoconferencia tuvo como logro el acuerdo para realizar compras comunitarias de insumos.

Piñera no cedió en su postura de definir a Venezuela como un régimen dictatorial, doctrina que no comparte la Argentina ubicada en una postura intermedia. La Casa Rosada reconoce la legitimidad de Nicolás Maduro pero advierte sobre “deformaciones” del sistema democrático en el país caribeño. En la videoconferencia, donde Fernández estuvo también acompañado por Felipe Solá y Gustavo Béliz, participaron los mandatarios de Uruguay, Luis Alberto Lacalle Pou; de Chile, Piñera; de Perú, Martín Vizcarra; de Paraguay, Mario Abdo Benítez; de Bolivia, Jeanine Áñez Chávez; de Colombia, Iván Duque; y de Ecuador, Lenín Moreno; además del canciller de Brasil, Ernesto Araújo.

El roce diplomático que disparó el coronavirus no es nuevo y afecta a todo el bloque regional. Alberto forma parte de una iniciativa para renovar liderazgos en la Organización de los Estados Americanos y le busca reemplazante al uruguayo Luis Almagro, el candidato de Donald Trump para repetir mandato al frente del organismo multilateral. El Presidente ya recibió en Casa Rosada a Hugo de Zela Martínez, candidato de Perú al cargo de Secretario General de la OEA, que renovará sus autoridades el próximo viernes. Almagro, alineado directamente a Estados Unidos, tiene además otra competidora: María Fernanda Espinosa, que fue canciller de Ecuador y presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La ecuatoriana ya se había reunido dos veces con Solá.

Sin embargo, la definición de la nueva jefatura en la OEA está en suspenso también por el coronavirus dado que la mayoría de los cancilleres no podrán viajar hasta Washington, a pesar de que podrían delegar la votación en los embajadores, representantes permanentes de los 34 países que integran la Organización. La interna de la OEA se expande también a Bolivia luego de la renuncia de Evo Morales, asilado en Argentina, en medio de un alzamiento militar contra su gobierno. Tanto que Venezuela responsabilizó al uruguayo Almagro de “los muertos, heridos y violaciones de los Derechos Humanos” que se produjeron en Bolivia al “involucrarse en el proceso electoral para facilitar el golpe de Estado” que derrocó a Morales.

La relación con Brasil también es frágil. Bolsonaro y Fernández iniciaron la relación bilateral enfrentados por la liberación de Lula da Silva en medio de acusaciones del gobierno brasileño a Alberto por presuntamente inmiscuirse en asuntos internos de su país a partir de la defensa de la inocencia del ex presidente del PT. Una teoría que se inscribe en el lawfare que pregona Cristina de Kirchner. Hasta ahora, fue imposible acordar un encuentro Fernández-Bolsonaro. Sin embargo, el presidente de Brasil recibió a inicios de este mes al titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, en el Palacio de Planalto, y ambos coincidieron en la necesidad de trabajar juntos para fortalecer las relación bilateral y “consolidar el Mercosur”. Massa se entrevistó con el mandatario en un nuevo movimiento de diplomacia parlamentaria y destacó que hubo “coincidencias” a la hora de trabajar juntos para “potenciar” las economías de los dos países.

Más allá del roce de ayer entre Fernández y Piñera, los jefes de Estado acordaron mantener un canal abierto, constante y fluido de comunicación para compartir información, coordinar la adopción de medidas para la protección de fronteras, incluyendo el espacio aéreo, facilitar los retornos de nacionales a sus respectivos países, impulsar políticas de compras conjuntas de insumos médicos y aumentar la capacidad de diagnósticos para acceder a mejores condiciones de tiempo y valor y la cooperación en organismos financieros multilaterales.

Desde el Gobierno nacional, el encargado de dar precisiones sobre las acciones que se toman más allá del comité interdisciplinario de crisis fue Agustín Rossi quien afirmó que las Fuerzas Armadas (FF.AA.) “están absolutamente comprometidas con las directivas del presidente Alberto Fernández para combatir el coronavirus en el país”, y consignó que ya se encuentran produciendo alcohol en gel, barbijos y otros insumos necesarios para luchar contra la pandemia. En ese sentido, remarcó que “todas las capacidades de movilización de las Fuerzas Armadas están relevadas” y las mismas “están dispuestas para ser utilizadas cuando sean necesarias”. Asimismo, destacó que el laboratorio que depende del Ministerio de Defensa, habitualmente dedicado a la producción de repelente y alcohol en gel para uso interno de las fuerzas, ahora está abocado a la producción exclusiva de este último, y se pasó de fabricar “600 litros diarios a unos 800 o 1000 litros por día”.

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