La inmovilidad que esto puede producir fue el motor que impulsó a Roggero a convocar hoy a los presidentes de comisión.
La idea es redactar una lista de proyectos que pueden salir de las comisiones y llegar a ser tratados con el acuerdo de casi todas las bancadas.
El resto de las iniciativas, donde hay divergencias, deberá esperar hasta después de las elecciones. Esto indicaría varias certezas. El oficialismo estaría reconociendo que la situación interna del bloque, que responde a la partidaria, no permite hoy lograr consenso en los temas complejos. Pero además estaría indicando que el gobierno no piensa pedirle al Congreso el tratamiento de proyectos complejos como, por ejemplo, la ley de coparticipación federal de impuestos o alguna norma referida al «corralito» financiero.
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