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Además de la previsible denuncia judicial, la esposa de Vaca Narvaja llevó el caso ante el gobierno a través de algunos amigos del ex guerrillero con contactos en el kirchnerismo. De ese modo, la situación llegó a oídos del abogado Duhalde, quien habría sugerido que esperaba instrucciones del Presidente para tomar una definición. Finalmente, recibió a la esposa del preso el sábado por la tarde.
En el otro extremo del dial ideológico, el secretario de Seguridad, Norberto Quantín, y su jefe, el ministro de Justicia, Gustavo Béliz, resolvieron el viernes desplazar a ese policía.
La que se acaba de contar es la última contradicción que provocó la caída en prisión de Vaca Narvaja y de Cirilo Perdía por una disposición del juez Claudio Bonadío que se extendió también a Mario Firmenich. La primera perplejidad es bastante obvia: «Liberaron a todos los militares, pero los únicos que quedamos en cana somos nosotros», comentó un peronista de la Capital Federal, de los pocos que concurren a las dependencias donde fueron alojados estos ex montoneros. Otro ruido proviene de las relaciones de parentesco: la hermana de uno de los presos, Patricia Vaca Narvaja, es funcionaria secretaria de Defensa de la Competencia de la gestión Kirchner. Y quien sería la futura ombudsman de la Capital Federal es la ex mujer de Perdía, la ex secretaria de Derechos Humanos Alicia Pierini.
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