El Dalai Lama, jefe espiritual del budismo tibetano, en Argentina por cuarta vez y hará dos presentaciones en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras en la mañana brindó una conferencia de prensa, acompañado por el Nobel de la Paz, Adolfo Perez Esquivel.
El Dalai Lama Tenzin Gyatso, líder espiritual tibetano, inició una visita a Buenos Aires marcada por las presiones de China que han impedido que sea condecorado por el Gobierno argentino y el Ejecutivo de la ciudad.
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Ambas administraciones desistieron de distinguir al líder tibetano con los títulos de Huésped Ilustre de la Nación y con la Medalla de Honor de la Ciudad de Buenos Aires a raíz de un pedido de China, informaron a Efe fuentes de la organización de la visita.
La visita del Dalai Lama, exiliado en India tras una fallida insurrección tibetana contra China, comienza dos días después del viaje del canciller argentino, Héctor Timerman, a Pekín al frente de una misión comercial para estrechar lazos políticos y promover la inversión del gigante asiático en el país suramericano.
En la primera jornada de su estancia en Buenos Aires, el Premio Nobel de la Paz 1989 dijo sentirse "muy feliz" por haber delegado sus funciones políticas en Lobsang Sangay, un jurista educado en Harvard que en agosto pasado tomó las riendas del Gobierno tibetano en el exilio.
"En 1959 me refugié en la India y vi la posibilidad de tener un gobierno tibetano para los exiliados. En 2001 vi que estábamos en condiciones de que se hicieran votaciones y me consideré semi retirado. Ahora vi que era momento de delegar mis funciones políticas. Es el pueblo tibetano el que tiene que seguir esa lucha", relató el Dalai Lama en una rueda de prensa.
Gyatso, que estuvo acompañado por el Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, llamó a la unidad de las religiones más allá de "las diferencias filosóficas" y cuestionó las técnicas "del new age" (nueva era) que toman "un poco de cada disciplina". "Todas las religiones tienen un mismo mensaje de amor, autodisciplina. Mi compromiso es lograr la armonía entre religiones. Es muy triste ver las divisiones entre religiones. No tienen razón de ser", sostuvo.
El líder tibetano valoró además las tradiciones religiosas, como la budista, "que empezó a abarcar diferentes países con diferentes culturas y fue asimilada con diferencias".
"Los puntos fundamentales del budismo no hay que cambiarlos. Si empezamos a adoptar diferencias para que sea más digerible, entonces el budismo se convierte en algo más barato", sentenció.
En este sentido, dijo que "hoy existe una proliferación de las técnicas del new age, se toma un poco de cada disciplina y no son muy buenas".
En su cuarta visita a Argentina destacó también el "creciente interés" de Europa, Estados Unidos y Australia en el budismo "para poder manejar las emociones destructivas" y valoró el avance de la relación entre los científicos y su religión.
Exhortó además a los medios de comunicación a "no sólo reportar las diferencias y conflictos entre religiones", sino también a "promover los valores humanos" con un gran olfato "para poder descubrir cuando hay algo que no es saludable", como "la corrupción".
En su visita a Buenos Aires, que concluirá mañana miércoles, pronunciará varias conferencias sobre la juventud, la felicidad y el entrenamiento mental.
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