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23 de febrero 2007 - 00:00

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LA POLITICA DEL TERO

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La gente de campo dice que los teros ponen los huevos en un sitio y los proclaman en otro. La metáfora ha servido para describir ciertas conductas, y aquellos con escasa imaginación la repiten hasta incluir a la política exterior argentina en la costumbre de esas aves bulliciosas. Por un lado, afirman que el país cumple con todas las exigencias ponedoras de los Estados Unidos (seguridad, terrorismo, drogas, etc.) y, al mismo tiempo, se solazan con extenuantes discursos, abrazos y lisonjas con el comandante Hugo Chávez. Aunque no parece difícil de probar ese alabeo, más expectativa despierta una disposición semejante dentro del matrimonio Kirchner: él, casi en luna de miel -al menos por la duración con Julio De Vido incluido-hoy con su colega venezolano en Caracas; ella discretamente excluida de esa misión caribeña, parece interesada en no mezclarse en ese tipo de periplos. Por el contrario, lejos del contagio populista, ha elegido visitar México, para entrevistarse en un mes quizás con el presidente de una administración que manifiesta una particular aversión por la experiencia chavista. Figuró por un instante en el sitio electrónico de la Presidencia como miembro de la comitiva pero rápidamente fue retirada de allí. Dos formas de ser, tal vez, o expresiones no tan comunes de coincidencia como suele imaginar la población en la alta cumbre sureña que gobiernael país. Para observar en el futuro, si ella es candidata o si él mantiene su reelección. O, quizás, si van juntos en la fórmula K-K.

LAS MEJORES FRASES DEL MES

Los carteles ya tapizaron el conurbano bonaerense: convocan a un acto para actuación del diputado Carlos Kunkel y el piquetero Emilio Pérsico (vicejefe de Gabinete de Felipe Solá). La propuesta inquieta hasta a la propia tropa oficialista. Inclusive al mismo Kirchner. Al parecer, el Presidente esperaba recibir otras noticias del dúo Kunkel-Pérsico. Por ejemplo, la explicación todavía pendiente sobre el supuesto secuestro del militante Luis Gerez. Fue Kirchner quien, al informarse a través de la diputada Diana Conti de que numerosos indicios hacían pensar en una especie de autosecuestro, les indicó a Kunkel y Pérsico: «Ustedes me metieron en esto, ustedes me tienen que sacar». Hasta ahora sigue sin salir.

Tanto mutismo oficial provoca sentimientos diversos, hasta la sorna. Como la de quienes prometen que Kunkel develará el caso Gerez en su discurso del próximo sábado o la de la revista de humor (negro) «Barcelona», quien tituló en su tapa que Cristina Kirchner «fue a París a buscar a López, pero no lo encontró». Casi el mismo ánimo festivo y cruel que llevó a Carlos Menem a esta curiosa autoincriminación: «En mi gobierno no se mentía tanto».

EL DUO MAS IDEOLOGICO

Aunque es obvio que, ideológicamente, lo que actúa Kirchner en Venezuela es obra de su propio coleto, hay dos personajes en la delegación que se han ganado todos los atributos para ser considerados dadores de sangre chavista a los viajeros argentinos. Uno, es Claudio Uberti, cercano al ministro De Vido -y, por lo tanto, también un hombre de negocios- y otra, Mariana Llorente, jefa de asesores en la Cancillería, de altísima influencia sobre el ministro Jorge Taiana (obvio, también es su cuñada).

NUEVA ACUSACION CONTRA TROTSKY

Hasta el menos avispado ciudadano percibe que, en el gobierno, ha comenzado a inquietar el movimiento de precios hacia el alza. Si se escuchan, inclusive, los primeros rumores sobre la escasa eficacia del control impuesto por Guillermo Moreno.

Algunos de su sector se excusan y le echan culpas a empleados del INDEC, a quienes le reprocharon -por ejemplo- que establecieron el precio de los autos cuando en rigor tomaron como índice el valor de un determinado modelo. Tanta indignación hay con los empleados de ese instituto que no se vacila, oficialmente, en acusarlos de trotskistas a la mayoría de ellos. Como si el trotskismo (León Davidovich Trotsky) hubiera inventado un método propio para medir la inflación. Curioso este combate ya público: nadie imaginaba al gobierno persiguiendo izquierdistas.

SCIOLI, GOBERNADOR O EMBAJADOR QUIZAS

Carlos Kunkel, se sabe, aspira a ser vicegobernadorbonaerense, secundando a Daniel Scioli. No sólo a ese cargo sino a una dimensión superior. Es que él piensa en el futuro del vicepresidente como una especie de embajador itinerante del distrito (algo así como el rol que le había asignado Eduardo Duhalde a Teresa Iuzzolini, la esposa del boxeador Nino Benvenutti). En ese encuadramiento institucional, la figura de Scioli tendría más peso que la del número uno. Claro, Kunkel es un experto en invertir las jerarquías. En el Consejo de la Magistratura redacta una reglamentación por la cual el vicepresidente, condición que él mismo reviste, tendrá más atribuciones que el presidente. Con ese objetivo presiona sin piedad a opositores y oficialistas: tanto que la senadora María Laura Leguizamón ya debió acudir, en medio del llanto, a la protección del jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

DOS VECES LA MISMA PIEDRA

En la corte que rodea al jefe de Gobierno, Jorge Telerman hay quienes se inquietan por el vertiginoso ascenso del ministro de Hacienda, Sergio Beros, convertido en hombre clave del intendente. El único que parece inmutable ante esa expansión es el vocero Oscar Feito. Curioso: siempre se lo consideró si no un superior, por lo menos un par del novedoso Beros. Pero a Feito se lo ve envuelto hoy en otras preocupaciones, supervivencias de un pasado cercano. Tropezó otra vez con la misma piedra. Porque antes de justificar la utilización apócrifa del título de «licenciado» para su jefe tuvo que dar cuenta del uso del de « ingeniero» de otro empleador: aquel «ingeniero» Alejandro Bramer Markovic, que integró el equipo previsional de Carlos Menem, al que también Feito le ponía voz ante la prensa.

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