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Engaña creer que lo hacen en defensa de sus maridos, los dos anotados para pelear la presidencia. Quienes las conocen saben que tienen valores propios y que recorrieron el país hasta encontrar maridos para trabajar sobre sus personalidades un futuro político.
La sanjuanina Olga Riutort lo encontró en Córdoba; Cristina Fernández en Santa Cruz. Estallaron cuando preparaban el congreso peronista. «La Olga» -como llaman a la esposa de José Manuel de la Sota-copó la reunión en la que estaban algunos gobernadores como Felipe Solá, Gildo Insfrán, Carlos Rovira, los bonaerenses Eduardo Camaño, Jorge Landau y el referente «federal» Ramón Puerta. Cuando llegó la hora de discutir las aristas legales del encuentro, la sanjuanina explicó la necesidad de evitar más impugnaciones del menemismo.
«¿Qué te pasa? -la interrumpió la esposa de Néstor Kirchner-acá hay que producir hechos políticos, no andar buscando pelea en los juzgados».
No la dejó interrumpir a Cristina, quien se acomodó los bifocales avisando el contraataque, y Olga siguió en voz tan alta que impuso silencio en la clase política. «La pelea nuestra es-quién-maneja-el-sello-de-goma. Y eso está claro: no lo maneja Menem, lo manejamos nosotros, el peronismo, que somos todos», dijo.
Ahí habilitó la palabra para su numen jurídico, el fiscal Domingo Carbonetti, que arrastró al apoderado duhaldista Jorge Landau a un cuarto aparte para explicarle la teoría, (que después fungió), del segundo congreso del martes próximo con la idea de atornillar las decisiones que se tomarían en la primera y cuestionada convocatoria.
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