Mauricio
Macri y
Gabriela
Michetti, al
ingresar en
el acto en el
cual denunciaron
a
funcionarios
y ex funcionarios
de
presuntas
coimas a
empresarios
y comercios
para facilitar
habilitaciones
en
Capital
Federal.
Mauricio Macri ya encontró corrupción en su Gobierno porteño y lo denunció públicamente ayer, además de llevar escuchas telefónicas y otros datos a la Justicia y encarar sumarios internos. El jefe de Gobierno desplazó además a un funcionario, pero para «facilitar la investigación».
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Macri dijo que los supuestos hechos de corrupción ocurrieron en el área de Medio Ambiente, hasta donde llegaron quejas de cinco empresas por la exigencia de un pago para evitar ser clausuradas. En el caso, la presunta «coima» estaba disimulada de honorarios a un profesional que, de acuerdo con la denuncia, era un ex funcionario del Gobierno de la Capital Federal.
Así, otra vez los inspectores porteños quedaron en la mira, pero también está involucrado un ex funcionario que reportaba al megaministerio de Control Comunal que tuvo a su cargo Diego Gorgal -hoy integrante de la gestión de Daniel Scioli-durante la administración de Jorge Telerman.
Según el relato de Macri y el ministro de Espacio Público, Pablo Piccardo, a las empresas -textiles y laboratorios- arribaba un inspector que labraba un acta por supuestas infracciones a las reglamentaciones de preservación del medio ambiente. Después el inspector iba con un policía a clausurar el lugar por las faltas cometidas, pero más adelante llegaba a la empresa otra persona que aconsejaba la contratación de un abogado especialista en medio ambiente y con conexiones en el Gobierno de la Ciudad, como la mejor manera de evitar las multas y la clausura.
Honorarios
Finalmente, el abogado pedía u$s 55.000 de honorarios y argumentaba tener «el monopolio de las soluciones».
Eso habría ocurrido en diciembre pasado, ya con Macri en funciones de jefe de Gobierno,pero se investiga si era una práctica que ya estaba en funcionamiento anteriormente, como si también hay otros casos que no habrían sido denunciados o en los cuales alguna empresa podría haber pagado el «asesoramiento».
Macri dio detalles del caso ayer, durante una conferencia de prensa junto a Piccardo y Gabriela Michetti en el microcine del Palacio Municipal, desde donde también recordó a los vecinos que existe un número telefónico para hacer denuncias.
El jefe de Gobierno asumió el 10 de diciembre de 2007 con una ley en la mano para modificar la estructura que tenía el Gobierno de la Ciudad. Recién en enero se conformó la Agencia de Control Comunal. En esos días, algunos creen que los inspectores habrían quedado en una zona de confusión hasta que se recicló lo que era el Ministerio de Gobierno a cargo de Diego Gorgal. Es más, a muchos inspectores se les quitó (y luego se les devolvió) la credencial.
Quejas
Lo cierto es que el mandatario de la Capital Federal aseguró que hay empresas que controla Medio Ambiente, que acercaron al Gobierno de la Ciudad quejas porque las inducían a contratar un abogado especialista para «solucionar» sus problemas. De acuerdo con la denuncia, el abogado era Carlos Espina, quien ejerció la Jefatura de Gabinete del secretario de Medio Ambiente, Federico Peña, durante la gestión de Gorgal.
A la vez, el Gobierno porteño hizo cesar de su cargo a Javier Fígoli, quien durante la gestión de Telerman era director general de Control Ambiental, cargo que conservó una vez que conformó la agencia en la materia en la administración macrista.
Pero, Macri aclaró que el desplazamiento de Fígoli obedece a «no entorpecer la investigación» y que ya fue reemplazadopor el abogado Juan Carlos Pigner.
La supuesta red de corrupción ahora será investigada por la Justicia, de acuerdo con la denuncia del Gobierno de la Ciudad ante el juzgado de instrucción Nº 39, a cargo de Ernesto Botto.
Escuchas
Allí se presentaron las empresas denunciantes y el Gobierno de la Ciudad, que aportó escuchas telefónicas certificadas por escribano, de acuerdo con lo que Piccardo explicódurante el anuncio. Pero también el Gobierno porteño comenzó el inicio de sumarios para hacer su investigación interna.
El área de inspecciones es ya un viejo problema en la Ciudad de Buenos Aires. Quizás Aníbal Ibarra fue quien más padeció por los desaciertos en la materia, ya que la tragedia de Cromañón le apuntó por sus manejos de los inspectores. Se le endilgó en el juicio político haber disuelto el área de Verificaciones, que calificó de « focazo de corrupción» y desplazar a 300 inspectores. Fue cuando Ibarra nombró a la actual diputada nacional, Silvana Giúdice, al frente de Control Comunal e innovó con «controladores», pero evidentemente aún la Ciudad no ha acertado en cómo formular los controles.
Después de Cromañón, Ibarra designó al entonces duhaldista Juan José Alvarez al frente de la Secretaría de Seguridad, a cargo de los inspectores. Alvarez llevó a Gorgal a la gestión y lo dejó en su lugar cuando consideró que su trabajo estaba cumplido. Telerman jerarquizó más el área de Gorgal, ya ministro de Gobierno, quien tuvo bajo su órbita a los inspectores de todos los temas.
Macri volvió a innovar y creó una Agencia de Control Comunal, un organismo independiente de la estructura de los ministerios y promete que así se solucionará el mal.
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