Omar Viviani reclamó discutir la participación de las empresas de medicina prepaga en las obras sociales sindicales.
A horas de la designación del nuevo gerente general de la APE, el secretario gremial de la CGT y titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), Jorge Omar Viviani, defendió a las obras sindicales y reclamó "discutir la participación de las prepagas en el sistema".
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En declaraciones a la agencia oficial Télam, Viviani, quién además es titular de la Federación de Peones de Taxis, aseguró que "el sistema de obras sociales sindicales como está funcionando hoy es bueno" aunque admitió "que hay que corregir son algunos mecanismos de control y de transparencia".
El sindicalista precisó que "el sistema está atravesando un momento financiero malo por distintos motivos, entre ellos el ingreso de las prepagas privadas al sistema y el resultado es que se ha roto el sentido solidario".
En ese sentido, Viviani añadió que "en esta discusión de fondo lo que pretende la CGT es que también se controlen a todos los actores involucrados en la actividad".
Finalmente, el dirigente cegetista sostuvo que "hay que discutir la participación de las prepagas en el sistema de obras sociales".
La declaraciones de Viviani podrían tomarse como discurso de bienvenida de la CGT al abogado tucumano Martín Alves, designado este miércoles por el Gobierno como responsable de la caja de la Administradora de Programas Especiales, que reparte fondos de obras sociales para subsidiar tratamientos de alta complejidad.
Según reveló Ámbito Financiero, la misión del nueve gerente general de la APE es reformar el sistema y sacarlo de las páginas policiales. Esa tarea implica desbaratar el control que sigue teniendo allí el líder de la central obrera, Hugo Moyano.
Alves deberá lidiar, sin embargo, con una legión de funcionarios afines al jefe camionero, cuyo protagonismo se presume crecerá con el cambio en la cúpula de la APE. Entre ellos, se destaca Hugo Sola, que estuvo al frente del organismo durante un breve lapso por ausencia de un director y que en la actualidad reviste como asesor ene la estructura.
El nuevo gerente general, sin vinculación directa con sindicatos, se desempeñaba hasta ayer como gerente de Jurídicos de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), adonde había llegado de la mano del ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, otro tucumano como Alves, y candidato a vicegobernador de José Alperovich.
Para el secretario de Derechos Humanos de la CGT, Julio Piumato, "hay un tema de mucha preocupación, que es la necesidad de regular a las prepagas. Porque hacen lo que quieren, como los multimedios, y no están reguladas".
Según el jefe del gremio de los empleados judiciales es necesario "regular" el mercado de la medicina prepaga, porque "la salud no es un comercio sino un servicio esencial".
El secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación anticipó que este tema y la deuda de $ 9.000 millones que el Estado nacional le debe a las obras sociales iban a ser abordados en la reunión que la cúpula cegetista había agendado con el ministro de Salud para la tarde de este jueves.
Finalmente, el Gobierno decidió suspender la reunión clave entre el ministro Manzur y la cúpula de la CGT por el reclamo sindical sobre la multimillonaria deuda.
"Con Manzur se va a hablar de las obras sociales, que no es una cuestión menor, porque dan salud a 18 millones de argentinos y hay una deuda importante de fondos que maneja el Estado y pertenecen a las obras sociales", había anticipado Piumato.
La millonaria deuda pertenece al Fondo Solidario de Redistribución, creado en la emergencia de 2002 para asistir a las obras sociales y equilibrar a aquellas que tienen buena recaudación con las más pobres. Desde ese año, el fondo creció con aportes salariales que se fueron depositando en una cuenta del Banco Nación hasta llegar a $ 9.000 mil millones, pero que no han sido liquidados desde antes de la asunción de Néstor Kirchner. Los sindicalistas temen que el dinero se giro para el funcionamiento de las cuentas del Estado y la cuente esté vacía. Para hallar una salida "win to win" se sentarán a dialogar los caciques cegestistas con Manzur.
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