La Libertad Avanza terminó la sesión del 15 de octubre envalentonada por las perspectivas positivas que se le abren para el próximo miércoles 21. No sin influencia del tiempismo judicial, que hizo y deshizo en diez días, lograron blindar el DNU 70/2023, que les representa mucho más que la ley de Tierras: es una columna vertebral de gobernabilidad con reformas que impactan en distintos sectores productivos. “Lo que se hizo fue un montón”, señalaron desde la conducción oficialista y, con impostada prudencia, se refirieron a los aliados, un contingente cada vez más numeroso: “Igual es más difícil hacerlos venir a levantar la mano que hacerlos faltar”.
Más allá del desplante de los oficialistas cordobeses (“no salen de la lógica del discurso contra el Gobierno"), el respaldo que consiguieron para la última sesión fue importante y puede consolidar nuevos aliados en las antes esquivas gobernaciones de Jujuy, Santa Fe y hasta Tierra del Fuego. Distintas fuentes libertarias consultadas por este medio anticiparon que descuentan una holgada aprobación tanto en el proyecto que penaliza el vandalismo rural como en el que estructura un sistema de trazabilidad de medicamentos de alto riesgo (que tuvo dictamen unánime).
También hay expectativa en la aprobación de la propuesta de “Inviolabilidad de la Propiedad Privacidad”, que con una reforma que reestablece la ley de Tierras consiguió mayoría en comisiones con apoyo de los habituales aliados, y ya ponen el foco en el nuevo giro que tendrá al texto hacia el Senado: “Debiera caminar en un minuto el proyecto allá”. Con el DNU 70/2023 paralizado judicialmente, ¿el peronismo votará en contra de un proyecto que impulsó en el 2011? De no ocurrir un contorsionismo narrativo, La Libertad Avanza tiene ambas sanciones garantizadas.
La última convocatoria opositora se cayó por falta de quorum.
Sesión en Diputados el 21 de octubre
La posibilidad de aprobación del proyecto oficialista para la discapacidad se abona por el propio pesimismo que expresa la oposición: “Aunque no es lo que piden los colectivos de discapacidades, la vemos difícil”. Sin embargo, Ámbito pudo conocer que desde el bloque Argentina Federal -que viene destrabando la mayoría para ambos lados de la grieta- buscan retocar la redacción libertaria para que queden expresadas las partidas presupuestarias que alimentarán los fortalecimientos de los programas. “Estamos trabajando en un texto que alcance mayorías”, admitió entre líneas un referente del Gobierno.
Esa posición contradijo la primera jornada de defensa del Presupuesto 2027, en la que el secretario de Hacienda Carlos Guberman evitó confirmar que quitarían los artículos que eliminan la homogeneidad en el valor del nomenclador de prestaciones básicas y llegó a decir que desde el Ejecutivo hubieran querido “otra cosa”, distinta al dictamen del bloque libertario en Diputados. "Será una cuestión de que decida el Congreso qué quiere hacer”, respondió.
La mayor traba para el Gobierno podría estar en el proyecto que propone respuestas por el endeudamiento en hogares, dado la distancia entre las alternativas: mientras que el oficialismo busca establecer esquemas preventivos y educación financiera, la oposición tiene el objetivo de refinanciar las deudas y condonar intereses punitorios. El tercer dictamen provincialista se asemeja mucho más al de los disidentes, que advierten por la posibilidad de que lo envíen al final del temario -en una sesión que se prevé de 20 horas- para que al final se caiga. La expectativa de Unión por la Patria y Provincias Unidas es que la iniciativa libertaria no consiga mayoría para poder tratar su dictamen y aprobarlo, algo que todavía no ocurrió desde que Javier Milei es presidente.
La última propuesta que La Libertad Avanza busca colar es la denominada de “Soberanía de Defensa Nacional”. Excluida de la agenda, y trabada en el último plenario que pareció no tener justificación por la falta de invitados, más de un referente oficialista responde en privado que, con algunas reformas (mayor participación del Congreso, eliminación de referencias a la prensa), conseguirán la mayoría. El PRO y la UCR ya adelantaron su apoyo. Aún así, el Gobierno no negó la posibilidad de fragmentar el proyecto, no en la forma en la que insiste la oposición (sólo los primeros 40 artículos vinculados a la soberanía de Malvinas), pero con la meta de convencer a sus aliados de que levanten la mano. Hasta ahora, no evidenció problemas para conseguirlo.