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Sabía de las enormes dificultades que afrontábamos. El mismo día al asumir hacía referencia a estas dificultades. Y hoy, al cumplirse un mes, que parece muchísimo en tiempos de crisis, será que es un tiempo corto para poder analizar a fondo la salida que nuestro país tiene de su grave situación.
Tenía pensado hablar con los argentinos para contarles la forma en que debemos salir; contarles lo que hemos hecho en este mes; decirles también qué iba a hacer en los próximos dos años como presidente de una transición plenamente consciente de que está terminando toda una etapa histórica en la Argentina y que está naciendo otra. Y la obligación que tiene, entonces, un presidente en la transición. Contarles que mi máxima preocupación es la de millones y millones de hermanos nuestros a los que no se les pueden garantizar los derechos humanos básicos: vida, salud, alimentación, vestido, educación, vivienda; decirles desde el corazón lo que pienso y cómo debemos salir; contarles que a veces, en reuniones con amigos del sector de donde provengo, típico sector de clase media de trabajo, les pregunto qué harían si sus hijos o sus nietos les pidieran pan, les pidieran comida y no se lo pudieran dar, o que enfermaran, necesitaran un médico y no los pudieran llevar o tener que comprar un remedio y no tener para eso. Y sin ninguna excepción, esos amigos me decían que harían cualquier cosa. Son catorce millones por lo menos de hermanos nuestros que están en esta situación.
Es por eso que al comenzar la tarea -más allá de que no teníamos un peso y para no contarle de números-, quiero decirles que en los primeros días ustedes habrán visto en los medios de comunicación que había un grave problema con los lugares de Capital Federal donde las ONG cuidan a los niños. Había una deuda de casi 6 millones de pesos y ya no tenían comida ni remedios ni nada y le pedí al secretario de Hacienda -aquí presente- que necesitábamos nada más que 600 mil pesos y no los había.
No obstante ello, firmé el primer decreto de necesidad y urgencia y establecimos la primera gran partida para garantizar el derecho alimentario, que ya para los dos primeros meses les remitimos a las provincias.
Y decirles lo mucho que tenemos que trabajar, porque son los que peor están, porque son por los que más tenemos que preocuparnos. También tenemos que preocuparnos por aquellos que han visto afectados sus derechos patrimoniales; no menos importante, porque también es un derecho humano básico.
Contarles de mi decisión como presidente -reitero- de la transición, porque eso soy, de comenzar a trabajar para que la Argentina sea un país normal. Y decirles a todos los argentinos -eso pensaba hacer hoy con detalle- cuál era el camino de salida, que es claro. El camino de salida de Argentina es claro: tenemos que dejar la Argentina de esa alianza financiera, especulativa, rentística, usurera, que se llevó la plata de los argentinos y que algún día deberán rendir cuentas ante la Justicia de acá, no de la de Dios, los que se han llevado, y comenzar a transitar la otra Argentina, la única posible. No hay ninguna posibilidad de salir de la situación en la que nos encontramos si no es con el esfuerzo y el trabajo de nuestra gente. Eso se llama trabajadores, se llama empresarios, se llama productores, se llama cada cadena de valor productivo que debemos impulsar.
Y venía a contarles que estábamos contentos porque ya las primeras reacciones en todas las regiones de nuestra patria se empiezan a ver. Con los ministros de la Producción de las provincias se comienza a ver que con el nuevo cambio empieza a reactivarse la economía y ya nos hablan de ir a muchas provincias porque líneas de la producción se ponen en marcha.
Bueno, contarles muchas cosas de éstas. Decirles también de lo que vamos a hacer en materia en reforma política, que es otra exigencia de la gente, cuál va a ser la reforma judicial. De todo eso quería hablar en detalle hoy y decirles que mañana, el ministro de Economía, iba a plantar el plan económico y cómo íbamos a destrabar este maldito “orralito”que no fue nuestro, que lo heredamos de Cavallo y de De la Rúa.
Estábamos trabajando a su vez con los organismos internacionales, porque necesitamos ayuda de ellos, y hoy nos sorprende una decisión de la Suprema Corte de Justicia.
Entonces no puedo hablar, porque éste es el tema de hoy, el que preocupa y ocupa a nuestra gente; no puedo desarrollar los temas que con ustedes quería desarrollar, será en otra oportunidad, pero sí quiero decirles de pensamiento en torno de este tema.
Sé que mucha gente puede estar contenta hoy. Supone que va a ir a los bancos y le van a entregar su dinero. Imagino lo que estarán festejando. Yo quiero decirles que no se dejen engañar, lo dije el primer día: esto es una bomba de tiempo funcionando que había que desarmar y había que desarmarla cuidadosamente, cortando los cables para que no explotara. Y hoy vuelvo a decirles que si esa bomba estalla no solamente no van a cobrar aquellos que tengan plazos fijos, depósitos, cuentas corrientes, sino que vamos a afectar además a todo el sistema productivo argentino.
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