Preludio de un acuerdo o anticipo de ruptura total y definitiva, Kirchner tomó distancia ayer de la interna del PJ bonaerense. Desde Santa Fe, otra provincia que le augura problemas electorales, dijo que no interviene en la pulseada de Buenos Aires. En principio, esto supone señales contradictorias para Solá y Duhalde. Pero nada está dicho: al mismo tiempo, Kirchner seguirá avanzando con la captura de intendentes bonaerenses y el armado de un acto para lanzar a su esposa Cristina como candidata, a pesar de que ella todavía se niega a decir en público que competirá en la provincia. El ex presidente, por su lado, dice que acompañará lo que Chiche decida sobre su candidatura por la senaduría bonaerense.
Eduardo Duhalde ayer seguía en misiones bolivarianas en el Paraguay. Simulaba estar lejos
de las rencillas internas de su partido en la provincia de Buenos Aires y dedicó largo
rato a una entrevista con el presidente de Colombia, Alvaro Uribe.
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A 10 días del cierre de las listas provinciales -y a 17 de la de candidatos nacionales- el PJ vivió ayer otra jornada cargada de señales y gestos. Hubo, en ese sentido, una coincidencia entre
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