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Por suerte la convocatoria de Solá fue tan generosa que está garantizada la superficialidad de las conversaciones. Pero en los rincones de la casa de Solá se formarán corrillos inevitables en los que los bonaerenses se comentarán entre sí sus dramas:
. La primera mortificación proviene de las denuncias que partieron desde la oficina de Alicia Kirchner, la hermana ministra del Presidente, en contra de la administración de los programas Jefas y Jefes de Hogar en el conurbano. La encargada de la acción social del kirchnerismo hace tiempo que apunta hacia la provincia. Este diario publicó que, al celebrarse el Día del Niño, en agosto, Alicia reconvino a sus subordinados diciendo: «No quiero que uno solo de los juguetes que vamos a repartir caiga en manos de las manzaneras».
Chiche Duhalde anota cada una de estas expresiones peyorativas y alienta el malhumor de los alcaldes del Gran Buenos Aires, en contra de las instrucciones de su marido, que ordenó morderse los labios mientras Kirchner esté en lo alto de las encuestas. La ex primera dama, amargada porque su sucesora Cristina haya dicho a la revista «Gente» que «no somos los Duhalde», contestó al gobierno nacional: «Sería un error obviar a los funcionarios municipales en el manejo de los planes sociales, porque son ellos los que están en la trinchera todos los días». Se refería al plan de Alicia Kirchner de sustituir a los intendentes por entidades intermedias tipo Cáritas o AMIA. Disciplinado por el gobierno nacional desde que osó contradecir su política social, Alberto Balestrini (intendente de La Matanza) se sumó ayer a la estrategia de los Kirchner, aun en perjuicio propio: «Los planes sociales deben ser administrados por el gobierno nacional, no por los municipios» aconsejó.
. Desde otro rincón del duhaldismo, cercano a la esposa del ex presidente, Graciela Camaño informó a sus compañeros de bloque la semana pasada: «Si hay una investigación judicial, es porque nosotros, durante nuestro gobierno, incluimos a las fiscalías en la administración de los planes. Además, fui la primera en decir que el programa de Jefas y Jefes de Hogar debe morir y ser reemplazado por uno que ponga el centro en los niños y se limite a la población económicamente activa». La ex ministra Camaño convive a diario con la esposa de Duhalde y tuvo un cruce duro, días atrás, con Alicia Kirchner en un programa de TV. Fue cuando la hermana del primer mandatario dijo que «es posible que en la gestión anterior los planes sociales se hayan manejado políticamente». Camaño le respondió pasando una factura: «Es lo que me decía Carlos Menem durante la campaña; que manejábamos los planes para que ustedes lleguen al gobierno».
. Duhalde llevará al despacho presidencial los argumentos de su esposa y de su ex ministra. También una inquietud de Eduardo Camaño, el presidente de la Cámara de Diputados. Este quilmeño astuto y silencioso, propondrá esta noche, en lo de Solá, que se forme un equipo de legisladores para coordinar las relaciones entre el Poder Ejecutivo y el Congreso. Su táctica tiene doble fondo: «A propósito de hablar de las leyes, terminaremos discutiendo algo de la política». Camaño está irritado por la costumbre de Kirchner de manejar su relación con la Cámara exclusivamente a través de José María Díaz Bancalari, quien ha puesto en juego un nivel de obsecuencia que no se le conoció ni cuando oficiaba como ministro de Duhalde. Es cierto, el ex presidente no expondrá delante de Kirchner las picardías de Camaño.
Intentará mostrar solamente el aspecto más cooperativo de la iniciativa.
. Aunque no lo mencione en lo de Kirchner, será inevitable que Duhalde deba escuchar esta noche, en lo de Solá, inquietudes de los suyos en relación con el lanzamiento de Cristina Kirchner como protagonista de la política electoral bonaerense. Carlos Kunkel, quien formuló la postulación, es un viejo conocido del matrimonio presidencial. Recuerda siempre que fue el jefe de Kirchner cuando ambos militaban en la izquierda juvenil del PJ, lo que seguramente le concede un grado especial de conocimiento sobre los sueños de su antiguo subordinado. El sesentón Kunkel no solamente anunció por los diarios que Cristina Fernández sería candidata: también organizó reuniones en cada sección electoral, como la que tuvo lugar el sábado en Morón para programar «la pelea por la senaduría de 2005 y de la gobernación en 2007» según el programa del subsecretario general de la Presidencia. Por si faltaba algo, se sumó Solá ayer a la campaña, diciendo que le parecía bien que la esposa del Presidente se postule en la provincia. Claro, Solá acaba de decir que «lo peor que me sucedió en 2003 fue caer derrotado delante del duhaldismo en la Legislatura». No mencionó -como sí hizo en algún reportaje, veladamente-sus peripecias personales, como haber perdido la compañía de Teresa González Fernández, su esposa, y de su cuñado y hombre clave de su dispositivo de poder, «Toco». Eduardo y Chiche tomaron nota de esa nueva confesión de enemistad.
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