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Pese a tener más sufragios que los 169 que logró su antecesor renunciante, Adolfo Rodríguez Saá, tampoco se le ve un sólido respaldo político y hay decepción en mucha gente. En su provincia, el 14 de octubre ganó con el voto de 1 de cada 4 bonaerenses. Aunque el justicialismo apoya, José Manuel de la Sota se llevó la bandera de elecciones inmediatas dejándole a Duhalde el título de «presidente designado», como dice el decreto. Carlos Menem hubiera apoyado a cualquiera que cumpliera el mandato hasta 2003 aunque no sobrellevará lo de «voltear el modelo de las últimas décadas» que en la Argentina era un capitalismo «sui generis». Los gobernadores provinciales justicialistas, excepto el bonaerense Ruckauf, habían decidido apoyar a Carlos Reutemann, que no aceptó al ver que iban a ir con una disidencia partidaria a la Asamblea donde a los 62 legisladores propios del duhaldismo se unirían algunos provinciales y, fundamentalmente, el radicalismo con 102 legisladores, a quien agrada sobremanera que no haya elecciones cercanas que lo tomarían muy caído en imagen.
Si fuera fácil lo que prometió Duhalde -mejorar todo sin un largo esfuerzo de austeridad-, la gente se preguntaba al oírlo: ¿por qué no se le ocurrió al delarruismo antes? Tuvo a su favor reconocer que encarará una devaluación ya vigente en el mercado. Duhalde asumirá hoy a las 12 en Casa de Gobierno. Convocó a 50.000 personas a la Plaza de Mayo. Curiosamente en la Argentina los dos principales nucleamientos que intentaron la presidencia en 1999, Alianza y duhaldismo justicialista, llegan al poder en un mismo período presidencial con las mismas acechanzas populistas en un país en default, sin crédito interno y externo, con desempleo de 18%, con enfrentamientos sociales graves, al extremo de que ya se registraron 800 comercios saqueados en las últimas dos semanas. Se aclaró la solución institucional. Hay las mismas dudas con las económicas y sociales.
Por un instante ayer Carlos Reutemann estuvo a un paso de ser candidato del justicialismo y, por tanto, presidente de la Nación hasta 2003 porque lo consagraría la Asamblea Legislativa. En una secreta reunión en el Hotel Conte, en Bartolomé Mitre y Carlos Pellegrini, en pleno centro de Buenos Aires, se reunieron los gobernadores Fellner (Jujuy), Marín (La Pampa), Kirchner (Santa Cruz), Reutemann (Santa Fe), Maza (La Rioja), De la Sota (Córdoba), Manfredotti (Tierra del Fuego) Miranda (Tucumán), Insfrán (Formosa) y Eduardo Bauzá (por Carlos Menem, que además llamó por teléfono adhiriendo).
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