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11 de octubre 2002 - 00:00

Duhalde pide tiempo para construir su propia estatua

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En el caso de Menem, está en posesión de la pluma de presidente del PJ: desde ese sitial puede ratificar la realización de comicios domésticos para el 15 de diciembre. Es cierto que desde un congreso del PJ podrían entorpecer esa decisión, pero ¿quién está en condiciones hoy dentro de ese partido en convocar a la asamblea y controlar su mayoría? Nadie.

Sin embargo Duhalde cuenta con otra herramienta: el gobierno nacional que, afectado porque la jueza descalificó decretos oficiales, debería apelar el fallo. La demora no derivaría de una acción directa pero, al correr los plazos procesales de la querella, la interna podría irse postergando, lo que le deja a Duhalde el margen de un inocente «yo no fui».

¿Qué es lo que mueve al Presidente a arrastrar los pies en ese proceso interno? Si se acerca el oído a lo que hablan los ultraduhaldistas en sus tertulias más reservadas, la salida de Carlos Reutemann de la competencia, sumada a la mala performance de José Manuel de la Sota y asociada a la pasable mejoría que se advierte en algunas variables económicas, todos esos factores deberían desembocar en un hecho: el lanzamiento del propio Duhalde como candidato presidencial, dispuesto a mantenerse en el poder más allá del 25 de mayo próximo, esta vez con la legitimidad de los votos. Son proyectos alentados por cierto fanatismo bonaerense, papismo que el propio jefe desautoriza.

Una perspectiva más razonable es la que esgrimen los duhaldistas moderados y, seguramente, el propio Presidente. El correr de las horas, si el viento de la economía sigue soplando en la misma dirección, beneficiaría al actual oficialismo. Y, lo que es más, perjudicaría a su principal adversario, Menem. Duhalde cree que la imagen del riojano se agiganta en la medida en que la sociedad se acerca al abismo del colapso económico. Al revés, una atmósfera más reposada debería volver a Menem menos imprescindible para quienes lo piensan como un piloto de tormentas. Quien provee más argumentos en este sentido es Roberto Lavagna, quien tiene convencido a Duhalde de que hay que esperar mejores noticias económicas con el paso de las semanas. Lavagna fue siempre el máximo opositor al adelantamiento electoral que decidió su jefe y, sobre todo, a la realización de internas en el PJ de manera precipitada.



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