En cambio hay momentos en que planifica la jugada mágica capaz de frenar al avasallante Kirchner. Es cuando imagina un frente de centroderecha que, con eje en el PJ, se presente como la garantía de orden y gobernabilidad ante la temeridad oficial. «Si hay una crisis y el manejo del gobierno se le escapa de las manos, debe quedar claro que la produjeron ellos», le comentó Duhalde a uno de sus diputados favoritos, ayer, entre vapores. Recién entonces se anima a esbozar la idea de una alianza en la que converjan su propia candidatura, la de Luis Patti (habló de esto con Carlos Menem cuando almorzaron en Roma), Aldo Rico (quien almorzó el jueves pasado con Eduardo Camaño, junto al diputado «adolfista» Hugo Franco) y, en el extremo de las posibilidades, Mauricio Macri, cuya alianza con Ricardo López Murphy casi naufraga el viernes pasado. El espíritu de esta composición sería presentar al electorado bonaerense una propuesta de orden y moderación frente al desborde piquetero y al conflicto izquierdista con que, desde el duhaldismo, identifican la «nueva política» de Kirchner y Solá.
El primer Duhalde, moderado y prudente, intenta despejar la escena de cualquier exabrupto de sus seguidores. Desea que las versiones sobre negociación que el gobierno destila a través de los diarios sean verdaderas. Pero hasta ahora todo lo desmiente: el lanzamiento de Cristina Kirchner como senadora bonaerense se lo comunicaron por los diarios, sin pedir permiso.
Duhalde lamenta que, en este contexto, sus adversarios no le dejen margen para una negociación digna. «¿Cómo hago ahora para decir que Cristina es mi candidata?», le preguntó ayer al mediodía a uno de sus contertulios, habitual mensajero de las pretensiones del gobierno. El caudillo de Lomas sospecha que Kirchner no tiene interés alguno en negociar con él. Ayer envió a un grupo de intendentes a visitar al ministro del Interior, Aníbal Fernández (quien sufre como nadie el acercamiento entre Kirchner y Solá), para aclarar que las diatribas contra el gobernador no involucran al Presidente. Es más que obvio. Finalizó la operación Hugo Curto, acaso el dirigente que mejor expresa los temores y fantasías de Duhalde, diciendo que «por ahora Cristina es sólo la candidata de los medios». Como si no fuera el gobierno el que anuncia, a través de los medios, que Kirchner apuesta a esa ficha.
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