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21 de agosto 2002 - 00:00

Duhalde teme escándalo y quiere evitar interna PJ

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Romero hizo su planteo de modo muy discreto, en entrevistas individuales con los demás aspirantes, sin obtener una definición terminante. El debate fue sustituido pronto por la iniciativa de Oscar Lamberto, consistente en que se reforme la normativa electoral y por única vez se establezca la ley de lemas. Pero ayer Duhalde, que ya había escuchado los argumentos de Romero hace 10 días, le sugirió al gobernador que haga otra ronda de consultas para determinar qué grado de consenso interno alcanza su idea.



La aquiescencia de Duhalde con la suspensión de la interna del PJ tiene lecturas benignas y capciosas. Entre las primeras existe una bastante obvia: la reglamentación de las internas, tan defectuosa, ha terminado exhibiendo al Presidente como un manipulador de la voluntad popular para inclinar la balanza en uno u otro sentido (en rigor, en uno: contra Carlos Menem). Todo lo contrario del lema «transparencia o muerte» que presidía la operación. Como es sabido, la vía de la ley de lemas está prácticamente veda-da, ya que el radicalismo y el ARI tienen la llave del Congreso para que no se alcance la mitad más uno de los legisladores, necesaria para producir la reforma. De allí que la ecuación propuesta por Romero podría resultar más satisfactoria para el Presidente.

Pero también hay otra visión, maliciosa, de la expectativa de Duhalde con esta salida. Al habilitar un camino que elude la interna, el Presidente estaría admitiendo tácitamente lo que todo el mundo sabe: que su candidato José Manuel de la Sota no registra peso en la balanza, al menos por ahora. Y, para ganar una interna, aun cuando se tengan todos los recursos del aparato bonaerense y del Estado nacional, siempre será necesaria una figura.

La propuesta de Romero requiere, sin embargo, una urdimbre delicada: debe haber un acuerdo interno en el PJ, del que participen todos los candidatos. Se trata de permitir que todos puedan usar los símbolos y de que, además, todos voten en la segunda vuelta al peronista más votado en la prime-ra. Parecen objetivos simples de alcanzar, naturales. Pero no lo son. ¿Querrá Carlos Menem presentarse por fuera de la estructura partidaria siendo, como es, presidente del partido? Es difícil, aun cuando nadie le garantiza hoy reglas claras para una competencia doméstica.



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