26 de mayo 2003 - 00:00

Duhaldistas, a la busca de empleo en Bs. As.

El nombre clave para entender cómo se reordenará el PJ bonaerense con Eduardo Duhalde fuera de Olivos es Alfredo Atanasof. El destino del hasta ayer jefe de Gabinete permitirá entrever una pulseada silenciosa: si el duhaldismo buscará o no tomar por asalto el gobierno provincial.

Hace dos semanas, los voceros de Atanasof afirman que su jefe ocupará un despacho del Ejecutivo bonaerense y dan como certeza que hasta alquiló oficinas en La Plata. Agregan que Duhalde le pidió expresamente a Felipe Solá un lugar para su ex funcionario, quizá Seguridad.

Pero en la Gobernación niegan esa alternativa. Días atrás, durante una charla con algunos de sus colaboradores, Solá aseguró que no habrá espacio para Atanasof en su gabinete, a pesar de que, más pronto que tarde, dejará vacantes las jefaturas de algunos ministerios.

En lo inmediato, no será ése un factor de tensión. En definitiva, Solá y los jefes del PJ de Buenos Aires -entre quienes siempre hay algún cortocircuitotienen urgencias compartidas por lo menos hasta setiembre, cuando todos deben revalidar sus títulos en elecciones.

•Desafiante

Cada tanto, Solá se ufana de un detalle no menor. Desafiante suele preguntar: «¿Qué ministro me puso Duhalde a mí?». Es cierto: a pesar de que en la grilla bonaerense hay varios duhaldistas -como Mariano West o Alfredo Meckievi-, fue Solá quien eligió a cada uno de sus escoltas.

Hace tiempo, el gobernador diseñó cambios en su gabinete. Los perfiló antes de la interna del 30 de marzo, tomando como criterio que no quería funcionarios que al mismo tiempo fueran candidatos.
«Para evitar que la campaña interfiera en la gestión», argumentó.

Después revisó su postura: en rigor, no sólo él sino también varios ministros -West; Meckievi;
Federico Scarabino, de Gobierno, y Florencio Randazzo, jefe de Gabinete-integran listas que compiten el 14 de setiembre. Pero algunos son pilares de la ingeniería felipista.

De todos modos, advirtió que luego de la asunción de Kirchner avanzaría con algunos retoques. No fue una fecha antojadiza: uno de los nombres que el santacruceño anotó para su gobierno fue el de
Juan Pablo Cafiero, ministro de Seguridad, como segundo de Alicia Kirchner en Desarrollo Social.

El bonaerense se mostró dispuesto a aportar los hombres que necesite pero luego consideró que desprenderse de Cafiero -a quien elogia en público y en privado-le traería más problemas que soluciones.
«Juampi está trabajando bien. Si se va, ¿a quién ponemos?», explicó un íntimo de Solá.

En cambio, Solá accedió a que su secretario de Derechos Humanos,
Jorge Taiana, se mude a Nación para ocupar un cargo en el Ministerio de Relaciones Exteriores que estará a cargo del porteño Rafael Bielsa. Ayer todavía no había nombres para la sucesión.

En cierto punto, también Solá gana con algunos movimientos. Bielsa se lleva además a
Eduardo Sigal -frentista que es candidato a gobernador por el kirchnerismo en la provincia-, con lo que, como a Aníbal Ibarra, le suprime un futuro competidor en una elección que será reñida.

Pero por ahora, Solá se abocará exclusivamente a cubrir la vacante abierta por Taiana. Ayer un hombre de extrema confianza del gobernador aseguró que, en forma inminente, no habrá otros cambios.

Eso a pesar de que hace tiempo circula un potencial retoque ministerial que alcanzaría, al menos, a dos áreas: Justicia y Desarrollo Humano.

En el primer caso se refiere a Meckievi, que peleará por la intendencia de Dolores; en el segundo, a West, que es candidato a diputado provincial y se convertiría en el
puntal felipista para ocupar la jefatura de la Cámara baja bonaerense, hoy a cargo de Osvaldo Mércuri.

Pero Solá está remiso a desprenderse de los ministros que le fueron útiles y fieles aunque también considera que
su gabinete necesita renovarse para encarar los cien últimos días, antes de la elección del 14 de setiembre.

Quizá son esos nombres y no otros simplemente por una cuestión de futuro: West tiene garantizada una banca y Meckievi, la intendencia. No ocurriría lo mismo, por caso, con
Rafael Magnanini, de Producción, pero Solá es, todos lo reconocen, «buen pagador».

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