Un grupo de intendentes y punteros del conurbano que halagan a su jefe, Eduardo Duhalde, autodesignándose, con inoportuno gusto, «los talibanes», amenaza con desembarcar mañana en la Plaza de Mayo con miles de militantes para desplazar a las demás tribus de la protesta. Enojados con piquetes y cacerolazos, les quieren agregar su música a las protestas convocadas pero gritándola con más fuerza que nadie. Podrán tranquilizar el sueño de su jefe pero le agregan una dosis de peligro a la ya alterada convivencia de los porteños.
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La frase canceló la discusión que hasta ese momento recalentaba la sede de Avenida de Mayo que el duhaldismo -que antes se reunía en La Plata-adoptó como nuevo altar partidario: Informate más
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