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11 de abril 2007 - 00:00

El "diez" del padre

Como no puede exhibir los colores propios por la pésima performance de su club, Independiente -su familia dispone allí de intereses hasta en la barra brava-, Pablo Moyano, primogénito de Hugo (aunque a veces contrariados entre ellos por cuestiones familiares), se mostró con una nueva camiseta de homenaje a Maradona. No fue en un desfile de modas, sino en un acto insólito de los camioneros ante la Embajada de Brasil: es que, para protestar contra la empresa Quilmes (con capitales brasileños en minoría y mayoría belga), el futbolista sindical eligió insultar a Lula como si éste fuera dueño de la empresa. Nada asombra en la Argentina. Moyano prometía también bloquear la fiesta musical de la cerveza como parte de sus reclamos. Pero anoche se llegó a un acuerdo y no habrá medidas de fuerza.

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Pablo Moyano
Kirchner se vio forzado a intervenir ayer en el conflicto entre los camioneros de Hugo Moyano y Cervecería y Maltería Quilmes. Fue después de que el embajador brasileño Mauro Vieira lo llamara para plantearle que su gobierno veía con extrema preocupación la escalada de una pelea que se había originado en una cuestión aparentemente baladí como es la rescisión del contrato de distribución entre la empresa y uno de sus proveedores.

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Anoche, tras la gestión presidencial, se reunieron en la Embajada de Brasil -la misma sede diplomática que por la mañana había sido cercada por activistas de Camioneroscon Moyano y Joao Castro Neves, CEO de Quilmes. Al cierre de esta edición se llegó a un acuerdo que puso fin al conflicto.

Cabe recordar que Quilmes es propiedad del grupo InBev, producto de la fusión de la brasileña AmBev (Brahma, Antárctica) y la belga Interbrew. De ahí la preocupación y la activa intervención de Vieira.

  • Tensión

  • La situación se tensó tras fracasar las negociaciones que encaró Pablo Moyano -hijo de Hugo y líder «de facto» del gremio de su padre-con directivos de la empresa y funcionarios del Ministerio de Trabajo. Lo único que logró el titular de la cartera laboral, Carlos Tomada, fue que Moyano Jr. aceptara limitar el paro a las plantas de Quilmes en todo el país, y desistiera de extenderlo a las de sus competidoras Coca-Cola y Danone, con lo que habría dejado sin agua mineral y sin gaseosas al país.

    A pesar de que un vocero de Quilmes admitió a este diario que «estamos dispuestos a ceder algunas cosas, pero dentro de lo razonable», el acuerdo era imposible: los camioneros, que habían arrancado exigiendo -por razones difíciles de explicar- la renovación del contrato con la distribuidora Riganti, fueron agregando más « reivindicaciones» que hacían virtualmenteimpensable una resoluciónfeliz e inmediata de la pelea.

  • Exigencia

    Ayer los empresarios se enteraron de que, además del «factor Riganti», debían comprometerse a garantizar estabilidad laboral durante tres años a todos los trabajadores del sector distribución, sean éstos propios o de las distribuidoras.

    Los representantes de Quilmes dijeron que no podían aceptar semejante injerencia sindical en la conducción de su negocio, pero sí extender por algunos meses el vínculo con Riganti y con Aretce, la otra distribuidora cuyo contrato con la cervecera termina en diciembre. También volvieron a prometer que todos los trabajadores que cesen sus tareas en Riganti serán incorporados -si así lo desean- al próximo distribuidor con igual sueldo, condiciones laborales y antigüedad.

    Esto no satisfizo a los sindicalistas, que insistieron en que «quedarán en la calle 3.000 trabajadores si dejamos que Quilmes avance en su plan»; después aseguraron que Riganti había tenido un «desempeño ejemplar», lo que le había valido la extensión de su zona de reparto (San Martín) a Don Torcuato. Moyano eligió además «imaginar» que a los cerca de 300 empleados que tienen Aretce y Riganti «se los cambiará de lugar de trabajo, lo que implica despidos encubiertos», a lo que Quilmes respondió que no estaba en la cabeza de nadie tomar un distribuidor con sede fuera de los partidos de Pilar y San Martín, las zonas de Arete y Riganti respectivamente.

    Respecto de Riganti, la empresa aseguró que la extensión de su zona fue un acuerdoprovisorio que sólo rigió hasta que encontraron un nuevo distribuidor para ese área. Quilmes también aseguró que «no tenemos ningún plan para modificar nuestro sistema de distribución, ni ahora ni en lo inmediato», ante la acusación de Pablo Moyano.

    Así las cosas, la negociación se cortó y Moyano Jr. llamó a extender el paro por tiempo intederminado a todo el país, a «tomar las plantas de Quilmes» -empezando por la que tiene en la localidad del mismo nombre- y a «marchar el jueves al festival Quilmes Rock (en la cancha de River Plate) para sabotearlo porque gastan millones en conciertos de rock y al mismo tiempo despiden trabajadores».

  • Caos

    Por la mañana los camioneros habían causado un caos vehicular (otro más de los numerosos que padece la Ciudad por estos días) cuando llevaron varias decenas de vehículos a la Embajada de Brasil en Cerrito y Alvear. Allí lanzó las consignas de «huelga por tiempo indeterminado hasta lograr que Quilmes garantice por tres años la fuente de trabajo en todas las distribuidoras del país» que más tarde llevaría a Trabajo. Tras esa reunión, a la que el hijo de Moyano calificó de «fracaso total», el gremialista ratificó el paro por tiempo indeterminado y llamó a una asamblea para hoy a las 9.00 en la Planta Sur de Quilmes en Pompeya para votar la « profundización» del paro y la toma de las plantas de Quilmes en todo el país.

    Por su parte Tomada, casi un espectador de lujo en esta pelea, dijo anoche a través de un vocero tener un plan para asegurar la estabilidad laboral de todos los trabajadores del sector, sin explicar cómo ni con quién lo había convenido.
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