El Congreso argentino se ha feminizado fuertemente en los últimos 15 años, desde que en 1993 se reglamentó la Ley 24.012 de cuotas o cupo femenino. Entre 1952, cuando la mujer pudo elegir y ser elegida, y 1993, el promedio de diputadas nacionales fue de 6,33%, mientras que actualmente hay un 33% de mujeres en la Cámara baja y 43% en el Senado.
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Ahora bien, a pesar de que el relatooficial, en particular desde la designación de Cristina de Kirchner como sucesora de su esposo, ha teñido los discursos con una reivindicación de género que hasta incluye reminiscencias de lucha entre sexos -hubo diatribasde la hoy Presidente contra los apellidos maritales-, son muchas las mujeres en el Congreso que, sin perder feminidad ni renegar de su género, tampoco lo utilizan para alcanzar posiciones que saben son resultado de la formación, del trabajo y del esfuerzo. Asimismo, se niegan a apelar al género para justificar falencias o defenderse ante las críticas. Para ellas, la condición femenina no es una capitis diminutio, expresión utilizada en un discurso reciente por la Presidente para alegar que, en política, «a las mujeres todo les cuesta más».
Veamos las opiniones de la diputada nacional por Santiago del Estero, Marta Velarde, sobre este tema.
Periodista: ¿Cómo ve la problemática de género? ¿Se siente usted aquí una representante del género?
Marta Velarde: No. Mire, yo vengo de la actividad privada, me he recibido muy joven y he trabajado mucho tiempo en mi estudio jurídico. Nunca he sentido discriminación, así que la verdad es que no estoy aquí como representante del género. Como mujer, trabajo para todos y nunca he hecho la distinción hombremujer en esto.
P.: Cristina de Kirchner presidente, ¿es una reivindicación para todas las mujeres?
M.V.: Espero que lo sea pero no la veo a ella como representando eso. En el ejercicio del poder no planteo una cuestión de género porque el que ha llegado al poder como tal debe ejercerlo no porque sea mujer u hombre, porque si no es victimizarse. No creo en la victimización del género.
P.: ¿No cree que a Cristina se la critique más por ser mujer?
M.V.: Para nada. No es un problema de machismo o de feminismo. Es de ejercicio del poder. El género no debe ser jamás una base o un soporte de victimización. Tal vez pueda ser o deba ser un instrumento de revalorización.
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