El gobierno nacional toma distancia de incidentes

Política

A la distancia, desligado, el gobierno de Cristina de Kirchner monitoreó ayer -sin intervenir en la superficie-los incidentes ocurridos en la ciudad de Córdoba durante la protesta de gremios estatales contra la reforma previsional impulsada por el gobernador Juan Schiaretti.

Todo el día, la Casa Rosada intentó desvincularse de los hechos que dejaron 23 heridos y colocó al gobierno de Schiaretti a su hora más crítica, apenas siete meses después de su inicio, en diciembre pasado, tras unas elecciones cargadas de sospechas.

Fue la contracara de la hipótesis que emanaba de la residencia de Shiaretti: ayer hablaban de «operadores» llegados de otras provincias y sindicaban a funcionarios nacionales por el estallido violento. Apuntaban, además, al fallido candidato a gobernador, Luis Juez.

  • Tregua

    Todo se enlaza. Algunos peronistas cordobeses aseguraban que la semana pasada, Juez visitó a Néstor Kirchner en la residencia de Olivos. Que allí se pactó una tregua y que el ex intendente, luego de una temporada crítica, restableció vínculos con el patagónico.

    En gobierno, anoche, decían desconocer si existió o no ese encuentro. De todos modos, ayer, Juez castigó duro a Schiaretti y a De la Sota, y repitió con virulencia sus críticas a los Kirchner. «El gobernador hizo campaña con Cristina, y Kirchner le bancó el fraude», dijo.

    Hay, sin embargo, una matriz común. Juan Leiría, secretario general del gremio de Luz y Fuerza, el más activo en la protesta, es un dirigente ligado a Juez, pero que se declara, además, kirchnerista. De formación trotskista, ahora es algo así como un juecista K.

    El otro gremialista que contribuyó ayer a sacudir la provincia proviene del peronismo y es, también, aliado de Juez. Rubén Daniele maneja el gremio de municipales de Córdoba capital y puso, ayer, a su gente en la calle contra la reforma de Schiaretti.

  • Monitoreo

    A pesar del revuelo, la Casa Rosada se mantuvo en silencio. «Es un tema provincial», fue la escueta respuesta. De todos modos, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, hizo un monitoreo de lo que ayer, durante la jornada difícil, ocurrió en la provincia.

    El detonante fue una medida, extrema, dispuesta por el gobernador para tratar de sanear el rojo financiero de su caja previsional. Hasta ahora, ese déficit se cubría con asistencia de la Nación. Desde hace meses, dijo Schiaretti, no hay compensaciones.

    Ahogado financieramente, Schiaretti avanzó con la propuesta de recortar las jubilaciones de más de 5.000 pesos, y recalcular el aporte previsional de los estatales desató la protesta de los gremios. Al atardecer, luego de un día violento, la Legislatura aprobó la reforma.

    En una guerra de versiones y reversiones, la Casa Rosada y el gobierno provincial se imputaron mutuamente la responsabilidad del conflicto. Schiaretti dijo que lo discriminan en el envío de fondos por haber marcado distancia con los Kirchner en el conflicto del campo.

  • Responsabilidad

    Desde Balcarce 50 se culpó al gobernador de desmanejo fiscal. Un informe reservado que circuló ayer por despachos oficiales ligaba la crisis a un cóctel de rojo previsional, incremento « desmesurado» de empleados y la merma en la recaudación impositiva propia.

    El informe menciona un déficit anual de la caja de jubilaciones de 1.250 millones, la incorporación de 4.900 empleados públicos -lo que significa aumento de 30% en la planta-y el deterioro recaudatorio en la última década.

    «Los recursos tributarios provinciales en términos de PBI pasaron de 0,3% en el año 1998 a 0,28% en 2007. Por el contrario, los recursos tributarios de origen nacional transferidos a la provincia pasaron de 0,45% del PBI en 1998 a 0,59% del PBI en 2007», precisa el texto.

  • Déficit

    Sobre la cuestión previsional, apunta directamente a José Manuel de la Sota, que tenía como vice al actual gobernador. «La anterior gestión provincial dejó al sistema previsional con un déficit considerable, que este año llega a los 1.250 millones de pesos», indica.

    ¿Por qué la Nación, como ocurrió con otras provincias, no rescata la Caja cordobesa? La respuesta oficial es simple: no cumple con las pautas previsionales que fija la ANSeS. Entre otros temas, el régimen de 82% móvil que rige para los jubilados.

    El informe se remonta, además, a la baja de impuestos que fijó De la Sota cuando asumió en 1998. «Fue el modelo de la Fundación Mediterránea que sirvió para la coyuntura pero, en el largo plazo, desestabilizó las cuentas fiscales», precisó un dirigente K con enlaces en Córdoba. El gobierno cordobés presenta otros números: se remite a una auditoría de la ANSeS según la cual la deuda de la Nación con la caja previsional cordobesa es de 278,3 millones para 2007 y de 737,6 millones para 2008.
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