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Huele a posicionamiento, a táctica para llegar con más resto a una eventual mesa de negociación donde se geste un pacto sin pólvora ni sangre. Sin embargo, nada garantiza que no haya un desmadre y el Presidente y el ex encaren octubre con boletas separadas. Ayer, para alimentar esa pulseada, el gobierno repartió gruñidos contra el duhaldismo en lo que parece una manera de meterle presión a Duhalde para apurar Informate más
Bastó, apenas, que el PJ duhaldista reúna un congreso anodino y amague con crucifixiones que nunca ejecuta -la sanción a quienes integren otras listas-, para que la Casa Rosada lo lea como una herejía y castigue al ex presidente en su costado más flaco: El ministro del Interior fue más lejos: estimó que ve
Y aunque dijo que en el duhaldismo están algunos de sus «mayores
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