11 de octubre 2001 - 00:00

El Islam condenó los atentados del 11 de setiembre

Doha (EFE, AFP) - Las naciones musulmanas del mundo condenaron ayer de forma tajante los ataques terroristas en EE.UU., que definieron como «acto brutal de destrucción masiva en contra de la religión, la moral y los valores humanos».

La reunión extraordinaria de ministros de Asuntos Exteriores de los 56 países de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), celebrada en Doha, también consideró a los autores de los atentados del mes pasado «renegados del Islam».

La OCI, que representa a los 1.300 millones de musulmanes del mundo, transmitió sus «condolencias y simpatías a las familias de las víctimas» de los ataques terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, en Washington
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Además, acordó la creación de un fondo de ayuda económico para el pueblo afgano, para el que Qatar ya anunció una aportación de 10 millones de dólares. «En este momento, en el que reiteramos nuestro rechazo a las acciones criminales, esperamos que la represalia no dañe a los civiles», dijo el presidente de turno de la OCI, el emir de Qatar, jeque Hamad bin Jalifa al Zani. También pidió que se presenten pruebas concluyentes «de culpabilidad, para que no paguen pueblos inocentes», por los ataques terroristas del 11 de setiembre.

En tanto, la OCI no condenó los ataques norteamericanos contra Afganistán y prefirió someterse a la ONU en lo referido a la lucha contra el terrorismo
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Los ministros de Relaciones Exteriores de la OCI expresaron su inquietud por víctimas «entre los civiles inocentes en Afganistán» y su preocupación por preservar «la integridad territorial de ese país», sin por lo tanto condenar los ataques lanzados desde el domingo por Estados Unidos, contrariamente a lo que esperaban los talibanes, en el poder en Kabul desde 1996.

Pedido

El ministro de Relaciones Exteriores talibán, Wakil Ahmed Mtawakel, cuyo régimen alberga al fundamentalista islámico Osama bin Laden, sospechoso número uno de los atentados del 11 de setiembre, había pedido a la OCI que «haga cesar los ataques estadounidenses», calificándolos de «ataques contra el mundo musulmán».

Acorralado entre Washington, que exige su participación en su coalición, y su opinión pública, hostil a ataques contra un país musulmán, los cancilleres de la OCI encontraron «una salida diplomática, al no pronunciarse sobre la campana (militar) estadounidense y buscando garantizarse una cobertura de la ONU en la lucha contra el terrorismo»
, explicó un participante. Muestra de ellos es que todos los ministros y miembros de las delegaciones interrogados se felicitaron del «éxito de la reunión que se desarrolló sin choques», a pesar de la presencia de países que se oponen a los ataques, como Irak e Irán, y miembros de la OCI comprometidos junto a Washington, como Pakistán y Turquía.

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