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No hay que pensar en un agrupamiento político, al menos no por ahora, aunque desde la Casa de Gobierno en Plaza-de Mayo se imaginen que ya tienen puesta una pica en Flandes en los territorios cuyos votos regentean, desde las últimas elecciones, hombres como Informate más
Binner escapa una y otra vez a una definición política «transversal», remarcando en cambio que «nosotros no nos planteamos ser convocantes de nada». Imagina con ingenuo optimismo que se puede lograr «la inclusión local votando propuestas locales» y reitera que «no queremos ser parte de la criatura».
¿Con Juez e Ibarra ocurre lo mismo? Allegados a los tres aseguran que exhiben un común denominador: gobiernan en territorio hostil. Juez está enfrentado a De la Sota, que es un jefe histórico del PJ en Córdoba. Haber ganado la intendencia de Córdoba no parece suficiente como performance para reinar sobre un peronismo -y un radicalismo-, que conservan fuertes estructuras locales. Por otra parte, Juez debe responder a un electorado independiente de mudable opinión: hizo intendente, y más tarde repudió, a un dirigente liberal y menemista confeso como Germán Kammerath.
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