Surgieron ayer desde el mercado financiero más flancos débiles del candidato a jefe de Gobierno porteño Martín Lousteau. Concretamente es su paso por el Banco Provincia, a fines de 2005, desde donde dispuso que deudas de varias empresas en situación legal fueran incluidas en un fideicomiso. Aún eran épocas del "pos-corralito" y la pesificación. Entre los beneficiados de ese millonario traspaso, el Grupo Clarín. Sugestiva generosidad del economista y pérdidas en ese año para el Bapro.
Puntualmente en las elecciones porteñas, los operadores privilegian a Horacio Rodríguez Larreta. Además del favoritismo porteño por el PRO, Martín Lousteau no dejó precisamente una buena imagen en su paso por el sistema financiero. Llegó primero a asesor del BCRA de la mano de Alfonso Prat Gay y Pedro Lacoste, a quienes luego desairó.
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Pero las críticas principales surgen de su paso por la presidencia del Banco Provincia de Buenos Aires, adonde llegó gracias a la relación que mantenía con Felipe Solá. Allí "colaboró" con empresas que estaban con deuda en situación judicial, para pasar a incluirlas en un fideicomiso.
Entre las beneficiadas, desde Gualtieri, Yoma, al Grupo Clarín. La licuación de esos pasivos, y retirarlos de su curso legal, un auxilio clave en esos años del "pos-corralito", hoy de nuevo en boga por cuanto sucede en Grecia.