En apariencia, Adolfo Rodríguez Saá ya tomó la decisión: no competirá en las internas del 24 de noviembre próximo e irá como candidato presidencial por fuera del justicialismo. El puntano confía, tal vez, en la final de un ballottage con quien finalmente sea el candidato oficial peronista. Es una interpretación que realiza al desenlace que puede producirse en oportunidad de efectuarse el congreso partidario: tiene previsto hacer presentaciones que tal vez sean intolerables en el resto del PJ y, por lo tanto, provocará él mismo su salida. No parece casual tampoco que el ex gobernador de San Luis ya esté buscando personería jurídica para lanzar un nuevo partido.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
• Solá se mantiene prescindente en la interna nacional y hasta establece contactos discretos con Anillaco a través de Eduardo Bauzá y de Adrián Menem. A pesar de eso, sigue teniendo severas reservas acerca del regreso del ex presidente al poder, atado a aquella consigna con la que saludó el cautiverio en Don Torcuato: «La Justicia tarda pero llega». Prefiere mantenerse en los límites de su reino bonaerense, donde ya dispone de un equipo de campaña encabezado por el quilmeño Federico Scarabino. Todo indica que su proyecto de mantenerse al frente del gobierno en La Plata va en serio, lo cual inquieta no solamente a Duhalde: una campaña encabezada por el actual mandatario puede significar, aunque más no sea como argumento defensivo, una rendición de cuentas sobre el estado en que encontró la provincia que rompería el largo pacto de silencio bonaerense. Acuerdo que otros dirigentes, como Carlos Ruckauf, mantuvieron aún a despecho de su propia fortuna política (a propósito del canciller, el martes aclaró -se supone que risueñamente-que no va a ser candidato presidencial; ayer se sumergió en la angustia, a partir de la aparición de un informe de la oficina de ética pública que indagó sobre los gastos destinados durante su gestión en Interior a la investigación del caso AMIA; como se ve, esta causa se ha vuelto cada vez más inquietante en estos días).
• Los mandatarios del Frente Federal -a los que se sumó el pampeano Rubén Marín-analizaron con Duhalde la ley electoral y las posibilidades de corregirla a través de decretos presidenciales. La primera demanda que realizaron tiene que ver con la Justicia electoral: «Es imposible que en tres meses no se puedan confeccionar padrones de independientes y afiliados a cada partido, por separado», se quejaron los gobernadores. Sólo con esos padrones se podría evitar lo que la legislación actual habilita: que cualquier ciudadano pueda participar de cualquier interna, es decir, que los afiliados a un partido puedan votar en la selección de candidatos de otro. Esto permitiría operaciones de mala fe, como que desde una organización se envíen afiliados a favorecer al peor postulante de la fuerza con la que deberá competirse después en la elección general.
Dejá tu comentario