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17 de diciembre 2008 - 00:00

El presidente de Siemens dijo que la empresa "dejó atrás el negro capítulo de la corrupción"

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El presidente del grupo industrial alemán Siemens, Peter Löscher.
El presidente del grupo industrial alemán Siemens, Peter Löscher, aseguró que la compañía alemana "dejó atrás" el "negro capítulo" de la corrupción que salpicó a la empresa en países como Argentina, Venezuela, Estados Unidos y Alemania.

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En una rueda de prensa organizada por la Asociación de la Prensa Extranjera (VAP, por sus siglas en Alemán), Löscher insistió repetidamente en el éxito alcanzado en la readaptación de las políticas de la empresa, en la que invirtió 2.000 millones de euros en los últimos 18 años.

Preguntado por los sucesivos escándalos que están afectando a la empresa en países como Argentina y Venezuela, Löscher aseguró que la compañía "colaborará con la justicia" como hizo hasta ahora.

Señaló que los negocios del consorcio alemán seguirán desarrollándose con normalidad en esos dos países sudamericanos ya que se mantiene la confianza de los clientes, "como ya nos han demostrado", apuntó.

No obstante, rechazó responder a preguntas relativas al pago de sobornos a miembros de los gobiernos argentinos de Carlos Menem (1989-1999) y Fernando De la Rúa (1999-2001), así como a si esas prácticas se mantuvieron posteriormente.

Siemens llegó el lunes a un acuerdo con el Departamento de Justicia de EEUU, según el cual pagará una multa de unos 800 millones de dólares a cambio de que se desestimen los cargos que pesan contra la firma alemana por corrupción.

El escándalo de los sobornos de Siemens estalló en noviembre de 2006 tras conocerse que antiguos directivos recurrían a la práctica de sobornos y del pago de comisiones para lograr contratos.

La empresa detectó "pagos no aclarados" en al menos una docena de países, fundamentalmente en EEUU, pero también en Argentina, Vietnam, Grecia y Polonia, por valor de unos 1.300 millones de euros (1.750 millones de dólares) entre 2000 y 2006.

En Alemania, Siemens logró que la Fiscalía de Múnich diera carpetazo al caso aceptando el pago de 395 millones de euros (531 millones de dólares).

Löscher manifestó que ya se "disculpó repetidamente" por esos casos e insistió en que la compañía apuesta ahora para el futuro por una política de negocio "sostenible, lo que implica que sea limpia".

Destacó el tiempo récord -menos de dos años- en que su compañía se saneó de ese tipo de prácticas y afirmó que la reconducción de las políticas ha sido su "prioridad número uno".

Apuntó que su trabajo es "llevar a la empresa hacia adelante" y no entretenerse meditando sobre cómo puedo generalizarse dentro de la empresa la práctica de los sobornos.

"Estuvo mal. Fue un capítulo negro", refirió Löscher, quien añadió que la compañía aprendió "de forma amarga" de esa experiencia y por eso es ahora mucho más exigente con sus políticas y sus directivos.

Sobre el impacto de la crisis económica mundial en Alemania, destacó que el Gobierno de la canciller, Angela Merkel, está actuando de forma "decidida, correcta y "consecuente" y rebatió las críticas vertidas desde otros países que han tildado su política de tibia ante la gravedad de la situación.

"Cada país tiene su propia idiosincrasia. Y los programas económicos no pueden simplemente extrapolarse de un país a otro", apuntó.

Apuntó que la crisis reforzará a las empresas que ya son fuertes y debilitará a las más débiles y apuntó que la desaceleración económica mundial dará nuevas oportunidades a su compañía que, según indicó, está "excepcionalmente dotada" para hacerle frente.

Según Löscher, el encuentro mantenido la pasada semana entre empresas, sindicatos y el Gobierno de Merkel fue un "paso muy importante" y estuvo marcado por un diálogo "directo y personal" entre todas las partes.

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