Hasta los adultos padres que no lo votaron y quienes lo putean por los baches (hay uno fabuloso con un palo en el medio en pleno Las Heras al llegar a Pueyrredón y proliferan día a día, sobre todo en la zona sur tras las elecciones) admiten que estuvo bien Aníbal Ibarra al limitar el consumo de alcohol. Además, esos padres de adolescentes le pedirían que, como alguna vez hizo Duhalde en la provincia, limite el horario nocturno de los boliches. Son padres cansados de noches sin dormir o hacerlo cabeceando mientras esperan el regreso de sus hijos ya de madrugada. Los padres - aun los más cuidadosos- necesitan limitaciones desde el Estado que ayuden a frenar la locura en un país desbordado por la inseguridad.
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Veamos palabras de Ibarra, muy lógicas (párrafos de una nota en revista «Gente»). Dice: «Confío en la responsabilidad familiar sobre los menores.
Pero el Estado tiene que ayudar a que se pueda ejercer. Y es muy difícil si cada 50 metros un chico tiene una heladerita que le está ofreciendo alcohol». «No me parece ni moderno ni progresista que haya una legislación que promocione el alcohol cuando cada vez hay más comas alcohólicos en los hospitales.»
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