11 de octubre 2001 - 00:00

Empresas buscan proteger sistemas de computación

NuevaYork - Menos de una hora después de que los terroristas atacaran el 11 de setiembre, más de 300 empleados de Morgan Stanley Dean Witter & Co. habían escapado de sus oficinas en el World Trade Center y estaban reunidos en un almacén 15 cuadras al Norte. Cientos más llegarían los días siguientes, a ubicarse frente a sus computadoras para reanudar el trabajo. Muchos fueron dirigidos al almacén en la calle Varick, siguiendo un plan para catástrofes creado como consecuencia de la Guerra del Golfo, entre 1990 y 1991, y actualizado a principios de este año.

Los años de creciente inversión en sistemas redundantes permitió que la red del segundo intermediario financiero de Estados Unidos sobreviviese sin perder datos esenciales, incluso después de que el siniestro destruyera cientos de sus servidores informáticos.
El centro de control de la red de la empresa también fue destruido. Muchas firmas actualizarán sus planes para casos de desastres como consecuencia de los acontecimientos del 11 de setiembre y considerarán instalar sistemas de reserva sofisticados, según los analistas.

A principios de la década del '90, la recuperación tras un desastre se calculaba en tres días, de acuerdo con la consultora Gartner Inc. Hoy, el crecimiento de las redes de computadoras y de Internet ha aumentado las expectativas por parte de las empresas y de los clientes de que los sistemas de información estarán desconectados sólo durante una cuestión de minutos, si es que se desconectan en algún momento.

Van Wyk declinó ofrecer más detalles sobre el gasto en los sistemas de reserva de Morgan Stanley, aunque añadió que «ha continuado creciendo al tiempo que nos estamos volviendo más y más dependientes de la tecnología».

Un conjunto centralizado de servidores, situado en el piso 68 del World Trade Center, estaba procesando las operaciones de Internet de Morgan Stanley Dean Witter, así como la red intranet de la compañía, una página de Internet interna, para sus intermediarios en todo el mundo. En Dallas, el centro de control más cercando estaba verificando los servidores y los datos en el ordenador principal.

Todo se estaba asegurando, los datos de Dallas en un centro en Columbus, y los servidores de Manhattan en un centro de Newark, Nueva Jersey. El nuevo lugar crítico, Newark, que se actualizó a principios de este año, asegura los datos esenciales al instante. Hoy, Newark es el principal centro de datos de Morgan Stanley, y un nuevo sitio crítico se está creando en San Francisco.

Hace una década, muchos planificadores de sistemas para empresas «dedicaron tiempo tratando de convencer a las empresas de la importancia de proteger sus activos, normalmente sin éxito, y luchando contra la apatía», dijeron en un informe los analistas de Gartner tras los atentados.

Algunas empresas estaban predispuestas a desarrollar planes ante acontecimientos inesperados por el temor a colapsos informáticos en la transición al año 2000, de acuerdo con Gartner. Es más, a algunas industrias reguladas se les exige que tengan dichos planes.

No obstante, dice Gartner,
menos de un cuarto de las grandes compañías han invertido en estos planes de «continuidad de empresas». Gartner estima que 70 por ciento habrá invertido para 2005, en parte por los atentados del 11 de setiembre.

Ese día, momentos después de que un avión se estrellara 20 pisos por encima del conjunto centralizado de servidores de Morgan Stanley, la red de seguridad del centro de control en la calle Varick estaba lista y funcionando. Pese a que el lugar fue creado por las amenazas a Estados Unidos tras la guerra con Irak, fue el atentado con bomba en el Trade Center de 1993 lo que hizo reaccionar a la compañía, dijo Van Wyk.

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