Un diálogo escueto mantuvieron Mauricio Macri y Alberto Fernández en medio del conflicto con el campo, para que, por teléfono, el jefe de Gobierno porteño le asegurara al funcionario nacional que, estaba dispuesto a colaborar si fuera necesaria su actuación.
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Pero, mientras tanto Macri, durante el fin de semana, envió todos los delegados que pudo a distintas zonas de la provincia de Buenos Aires y Entre Ríos, con la idea de tener una visión propia del clima que impera entre los productores. Muchos, claro, son amigos tanto de Macri como de la tropa PRO y de variadas dimensiones. Es decir, ya se vienen comunicando con unos u otros y el propio Macri, vía mensajes de texto.
«Tenemos amigos 600 mil o 700 mil hectáreas y también chacareros», graficó uno de los funcionarios que partió hacia el interior de la provincia de Buenos Aires.
Los PRO se repartieron en distintos puntos. El más activo, Jorge Macri, desembarcó en Tandil, en tanto monitoreaba a unos cien referentes de distritos bonaerenses que se acercaron también a la zona de paros.
Dureza
Los tandilenses no habían decidido medidas de fuerza e incluso estaban dispuestos a dejar pasar camiones con alimentos para sus vecinos y faenar también para el consumo interno, pero Macri (Jorge) los encontró más duros, con decisión de adherirse a las medidas de fuerza, al considerar fracasado el diálogo con el gobierno.
En el mismo sentido, también oyó Macri (Mauricio) cómo estaba la situación en 9 de Julio, Saladillo, Gualeguaychú, entre otros puntos hacia donde llegaron, en diferentes tours políticos, Federico Pinedo, José Torello, Miguel Saredi (funcionario porteño e integrante del Grupo Pampa Sur) y Gregorio Centurión, entre otros.
Todos le transmitieron a Macri el mismo mensaje: «Están duros y como mínimo quieren los 90 días de suspensión del aumento en las retenciones». «Transmítanles que estamos acompañando», pidió Macri.
La posición del jefe porteño es pública, contra las medidas del gobierno, aún cuando Macri piensa mantener moderación y subir el tono en la medida que crezca o no la puja. Eso es lo que le aconsejan en su entorno, donde a diario se mantienenreuniones para monitorear la situación.
«Muy atentos, muy atentos a lo que pasa», aseguró uno de los principales funcionarios del Gobierno porteño sobre la actividad que despliega Macri por estas horas.
«Mauricio va a salir fuerte contra el gobierno», confían los interlocutores que a diario analizan con el mandatario el conflicto. Sin embargo,
a la vez aseguran que «sólo serán declaraciones como las que viene haciendo».
La postura más moderada le exige a Macri que «no parezca que esté haciendo una utilización del conflicto y mucho menos que lo está alentando». Así, el jefe porteño se mantendrá por ahora en esa estrategia, como la de la semana pasada, de clamar por un diálogo y de sugerir que el gobierno suspenda la medida como piden los productores.
En ese sentido, Macri (Jorge) aseguró que «la soberbia» del gobierno «impidió» un acuerdo definitivo en la primera reunión entre los productores y el oficialismo.
Hoy Macri mantendrá otra reunión con su tropa para volver sobre el campo.
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