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6 de diciembre 2016 - 08:39

Especialistas con opinión dividida respecto de la utilidad de la prueba PISA

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Carolina Duek, Susansa Decibe y Graciela Morgade analizan la exclusión de Argentina en el ranking PISA
La decisión de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de excluir a la Argentina del ranking trienal que mide estándares de calidad educativa PISA, alegando que la muestra tomada entre 7.500 estudiantes de 15 años -evaluados sobre ciencia, lectocomprensión y matemática- es insuficiente, generó cuestionamientos de especialistas en educación respecto de la importancia de este examen internacional estandarizado.

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Ámbito.com dialogó con expertos para conocer su opinión respecto a los alcances de la prueba PISA, qué representan sus resultados y el hecho de que la Argentina haya sido excluida. Las consideraciones van desde su ponderación como radiografía del sistema educativo, hasta señalar que tiene intereses económicos y de financiamiento orientado a premiar a las instituciones de acuerdo al mérito. Asimismo, indagan acerca de si la evaluación es útil para dar información técnica que permita abordar políticas públicas en pos de mejorar la calidad educativa o si sólo se trata de una evaluación de escala global imposible de aplicar con igual criterio en los más de 70 países que participan.

La decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, Graciela Morgade, sostiene que "cualquier foto que se saque del sistema educativo, no se hace cargo de los procesos locales y de las políticas públicas de los diferentes países".

En ese sentido, considera que el problema es pensar que la calidad de la educación es el resultado de la prueba. Aunque reconoce que la evaluación a la que se someten los alumnos es "técnicamente representativa para la Argentina" ya que puede dar información para "orientar políticas públicas".

Por otra parte, Susana Decibe, exministra de Educación durante el segundo mandato del expresidente Carlos Menem, coincide con Morgade al señalar que la prueba PISA es una medición que sirve para comparar algunos aspectos de la educación respecto de otros períodos, pero aclara que no da un diagnóstico "completo" del estado del sistema educativo.

"Estamos mal y no hace falta que lo digan las pruebas PISA. El tema es qué hacemos para mejorar", dice al tiempo que agrega: "No es sólo tomar exámenes sino ajustar las políticas. El país tiene que avanzar en un muy buen sistema propio de evaluación que vaya dando información concreta para mejorar".

Carolina Duek, investigadora del CONICET especializada en educación remarca que la calidad educativa es un problema que no está resuelto. "El tema es quién hace esa evaluación porque cada sistema educativo tiene una particularidad", dice y se cuestiona cuál es la utilidad de una evaluación de escala global que "se copia y se pega en cada país".

En ese contexto, sostiene que la evaluación APRENDER, de la que participaron este año 1.400.000 alumnos de 31.000 escuelas públicas y privadas de todo el país, es más representativa porque significa un "censo y no una muestra".

Por otra parte, Duek señala que evaluaciones del tipo de PISA definen la pertenencia a un "ranking" y la inserción en el mudo respecto de un "financiamiento" vinculado a los resultados.

En esa línea, la doctora Morgade dice que la evaluación es una parte de un dispositivo más amplio que tiene que ver con "la intervención en los sistemas educativos a partir de créditos y de presencia de especialistas internacionales". "Primero te toman la prueba, después te dicen que te fue mal y te venden una cantidad de proyectos", advierte.

Para la decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y profesora Adjunta Regular de Investigación y estadística educacional II en dicha institución, el Gobierno "tiene una mirada meritocrática que tiene que ver con estimular a los mejores alumnos".

"Es una mirada individualista y liberal. Se supone que los que no tienen buenos resultados, básicamente es porque no estudian o no se esfuerzan lo suficiente", enfatiza.

Al respecto, Decibe diciente con la decana al considerar que "Argentina tendría que encontrar un camino para volver al esfuerzo y al mérito". En tanto, añade que "hay que cambiarles el perfil a muchas instituciones educativas" y que se trata de una modificación a largo plazo. "Actualizando los contenidos y equipando las escuelas, vamos a mejorar las condiciones de trabajo pero no vamos a cambiar el fondo del tema, que es la precariedad de formación docente y el poco valor que se le da a la profesión", destaca.

Según Morgade, la política educativa no pasa por las pruebas. "Hay formas de hacer evaluaciones de una manera más cercana de lo que hace a la vida cotidiana del sistema educativo. Nunca un sistema de evaluación va a reemplazar una política educativa", concluye.

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