20 de agosto 2003 - 00:00

Exagerado Kirchner complació a Chávez

Kirchner recibió a Chávez, dándole un mensaje a favor de la integración política de América latina y la liberación, condenando al neoliberalismo. El venezolano se fue feliz.
Kirchner recibió a Chávez, dándole un mensaje a favor de la integración política de América latina y la liberación, condenando al neoliberalismo. El venezolano se fue feliz.
Néstor Kirchner le dio ayer el gusto a Hugo Chávez y dio un mensaje de recibimiento al visitante venezolano plagado de pirotecnia condenatoria al «neoliberalismo», a favor de la integración política de América latina y «la liberación». Sin embargo, en concreto, y tal como adelantó este diario, los dos Estados no se comprometieron formalmente a nada en particular, más allá de expresar la voluntad de profundizar las relaciones bilaterales. En realidad, sólo quedará por saber si la intención de Chávez de abrir 50 estaciones de servicio de PDVSA, que en teoría venderían combustibles más baratos que los del mercado, se verifica o simplemente es una cuestión de deseos. La Argentina habría obtenido de la visita de Chávez el compromiso de su gobierno de estudiar las trabas para la exportación de «porotos negros», el principal commodity que el país envía a Venezuela.

El legado de la llegada de Chávez quedó formalizado en los 27 capítulos del «Manifiesto de Buenos Aires» firmado por los dos presidentes, donde se explica, con el idioma diplomático habitual, el acuerdo bilateral. Allí se pasa lista a los «vínculos históricos» entre los dos países, se cita a José de San Martín y a Simón Bolívar y se menciona la intención de «imprimirles una nueva dimensión a las relaciones bilaterales». Se le da espacio también, por pedido del visitante, a la crítica contra la «globalización», la necesidad de «superar la pobreza» y de «impulsar la calidad de vida».

Más allá de la adopción del proyecto de Chávez de la Alternativa Bolivariana para América Latina (ALBA), en el protocolo firmado ayer el gobierno argentino sólo menciona que el venezolano «explicó la propuesta» a Kirchner. Como curiosidad, ese ALBA dice que uno de los principales problemas que deben superar las democracias latinoamericanas, a la par de «los ajustes estructurales del FMI» y la «deuda impagable», son los «monopolios de los medios de comunicación». Obviamente, para la visión de Kirchner, la crítica se refiere a ciertos problemas que enfrenta Chávez en su país, situación que por ahora no vive el argentino.

Mencionaron luego la necesidad de invertir en infraestructura y condenaron el terrorismo «en todas sus formas». Se acordó trabajar en algún tipo de cooperación sobre «medicina nuclear».

•Industrias militares

Luego se menciona otra sorpresa: los dos presidentes llaman a sus industrias militares a que crucen información para analizar la posibilidad de explotar proyectos de producción comunes. En la visión de Kirchner, la industria militar pública de la Argentina debería comenzar a reactivarse buscando acuerdos de este tipo. El gobierno quiere, incluso, avanzar en un protocolo similar con Brasil y la empresa Embraer.

Luego de firmar ese manifiesto, Kirchner se dio el gusto de dar uno de los discursos más duros contra la globalización y los organismos financieros internacionales desde que asumió la presidencia, el 25 de mayo pasado. Dijo, sin mayores vueltas, y ante el obvio entusiasmo del venezolano, que escuchaba atento las embestidas del argentino, que «el endeudamiento externo es un ancla que inmoviliza a las naciones en un injusto presente» ya que, «en un mundo convertido en una gran aldea, en que las barreras ceden con el desenvolvimiento del comercio, el endeudamiento de las naciones con el sistema financiero internacional se convierte en un ancla que las inmoviliza en lo más injusto del presente».

Con la vehemencia que se le conoció en la campaña política,
Kirchner advirtió sobre «las ironías de este tiempo cínico que nos muestran cómo, mientras se nos demandan mercados libres para la competencia internacional, el mundo central se cierra a nuestras ofertas en protección a sus productores», lo que condena a «nuestros pueblos a la pobreza y la marginación para simular el cumplimiento de una deuda impagable».

•Advertencia

Le dio espacio luego al ataque al «neoliberalismo» diciendo: «Sabemos de la insuficiencia de las recetas ya aplicadas para salir de esta crisis que desde hace tanto tiempo nos aqueja y sabemos también que seguir transitando la senda de siempre no puede conducirnos a un destino diferente al que lamentablemente ya conocemos». Advirtió, además, que «de seguir la lógica impuesta» por el sistema financiero internacional, «va a terminar por desalentarnos y convertir este instante de esperanza en una nueva frustración».

•Originalidad

Chávez encontró espacio para la originalidad y tomó nuevamente a Juan Perón como mentor.

El venezolano había llegado puntualmente a las 11.30 a la Casa de Gobierno. Fue recibido en las escalinatas que rodean al Salón de los Bustos,
donde en las épocas de Fernando de la Rúa se producían las habituales conferencias de prensa, y casi al trote llegaron al despacho del jefe de Estado. Hablaron algo más de media hora y luego vino el momento de los discursos en el Salón Blanco. Con abrazos cruzados, se despidieron de los oyentes y circularon hacia la sala contigua, donde los esperaba un almuerzo. Entre los invitados locales estuvieron los ministros de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa; de Defensa, José Pampuro, y de Planificación, Julio De Vido.

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