Los diputados puntanos Luis Lusquiños, Claudio Poggi y María Torrontegui están decididos a abandonar el bloque lavagnista del justicialismo nacional. La medida, que se venía madurando desde hace varias semanas, se fundamenta principalmente en la poca simpatía que el adolfismo siente por el ex ministro de Economía, quien durante la presidencia interina de Eduardo Duhalde se oponía a reconocer la intangibilidad de los 240 millones de dólares que la provincia tenía depositados en el Banco Nación que quedaron atrapados por el «corralito» financiero.
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La revelación de que Juan José Alvarez, uno de los principales operadores políticos de Lavagna en el Congreso, fue empleado de la SIDE durante la última dictadura, puede haber actuado como detonador para la inminente salida de los puntanos del bloque comandado por Jorge Sarghini. Sin embargo, el fuerte antilavagnismo de los adolfistas es el trasfondo oculto en el que se basa el éxodo de los puntanos.
«No son incondicionales. Y esto no significa que sean kirchneristas ni que no vayan a acercarse nunca a Lavagna», explicó ayer desde San Luis un experto « adolfólogo» para graficar el hermetismo y la meticulosidad con que estos diputados miden sus pasos políticos.
En San Luis todos recuerdan que, durante la presidencia de Duhalde, Lavagna nunca quiso atender a su par del Ministerio de Economía puntano que reclamaba la devolución íntegra de los 240 millones de dólares que la provincia tenía depositados en el Nación. La contraoferta de Lavagna en ese momento era actualizar el monto de esos fondos retenidos en el «corralito», pero a 1,40 de su valor más CER. Nada de intangibilidad para la provincia de Rodríguez Saá.
Fallo
La disputa llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde, en un fallo dividido, se resolvió respetar la intangibilidad de esos depósitos y que los 240 millones de dólares de San Luis debían ser devueltos íntegramente. Pese a la decisión judicial, la dupla Duhalde-Lavagna no efectivizó el reintegro.
Recién en la era de Néstor Kirchner, en setiembre del año pasado, el santacruceño y Alberto Rodríguez Saá llegaron a un acuerdo para ejecutar la sentencia de la Corte, y en febrero de este año los fondos comenzaron a ser transferidos. Todo coincidió -de manera política o azarosa- con la polémica votación para reformar el Consejo de la Magistratura. Con esa iniciativa, el kirchnerismo se atribuyó la antirrepublicana potestad de designar y remover jueces. Los diputados puntanos apoyaron entonces al oficialismo en una votación muy reñida.
Sin embargo, el subloque puntano recuperó su independencia al oponerse al Frente para la Victoria en la votación contra los «superpoderes presupuestarios» para Alberto Fernández y en los decretos de necesidad y urgencia. Los Rodríguez Saá volvieron a despegarse del peronismo antikirchnerista la semana pasada, cuando Alberto decidió ausentarse del encuentro que varios referentes del sector mantuvieron en Salta.
Ahora Adolfo impulsa la normalización del Partido Justicialista y, aunque aspira a presidirlo, no ve con malos ojos la figura de Kirchner como tótem supremo del peronismo a nivel nacional. Falta mucho para octubre de 2007, y los pasos de los puntanos son zigzagueantes y estratégicos.
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